Anoche fuiste al concierto de un tal DJ Tony en la playa. Tras meses de encierro dedicándole 40 horas semanales a tu portátil, sentías que ya era hora de darte un capricho y sabías que la noche, la música y la brisa propia de la costa de Marbella podrían ser la forma perfecta de despedir tus vacaciones antes de reunirte de nuevo con tu querido ordenador.

Bailaste, bebiste e incluso es probable que hasta te dieras un baño. Hoy te has despertado con el sonido de las olas rompiendo en la orilla y el sol mediterráneo apuntando a tu cara. ¿Te dormiste en la playa? Abres los ojos con la dificultad propia de una mañana de domingo (sabes a lo que me refiero). Desde luego, no hay un techo sobre tu cabeza y el tacto de arena fina sustituyendo a un colchón termina de confirmar lo evidente: nunca llegaste a casa.

Vale, no entremos en pánico. Dormir en la playa es algo que muchos jóvenes (y otros no tanto) han hecho alguna vez en la vida. No debería ser el fin del mundo… ¿verdad? Pronto miras a tu alrededor y te das cuenta de que la costa está llena de gente que parece estar tan confusa como tú. Reconoces algunas caras de anoche. Lo único que no puedes encontrar es el escenario, ni el bar, ni el recinto… nada.

¡Hola! Antes de continuar, permitidme que os ponga en contexto. Explicar cómo funcionan las finanzas es muuuuy complicado. Especialmente el intentar explicarlo en un formato que todo el mundo pueda entender. Por ello, y tras probar con varias fórmulas, he decidido crear un universo paralelo en el que una comunidad tiene que reinventar la economía desde cero y, de esta forma, plasmar de una forma visual los porqués del mundo financiero, y cómo éste interactúa con la economía.

Este artículo, por lo tanto, será una primera parte de una serie en la que iremos, poco a poco, explicando cómo funciona nuestro sistema financiero. Aquí, sin embargo, nos centraremos en hacer esta introducción a las finanzas y a los centros financieros. Para ello, veremos crecer a nuestra pequeña comunidad, evolucionar su economía y cómo nacen en ella los servicios financieros. También, de cuando en cuando, iré añadiendo paréntesis para hacer aclaraciones sobre los sucesos que puedan ser comparables con hechos históricos.

Sin embargo, antes de empezar, creo que es pertinente hacer un par de definiciones, solo para que nos entendamos.

En primer lugar, las finanzas se refieren al área de la economía que se centra en la obtención, inversión y ahorro de activos financieros (lo que viene a ser el dinero, vaya). Gracias a esta definición, también podemos entender otras dos definiciones que pueden sonarnos bastante:

  • Finanzas personales, o cómo los individuos a nivel particular obtienen, invierten y ahorran sus activos financieros (dinero).
  • Y Servicios financieros, o los servicios que ciertas empresas pueden ofrecer a otras organizaciones o individuos que ayudan a gestionar la obtención, inversión y ahorro de sus activos financieros (de nuevo, dinero).

Con esto, ya estamos más que preparados para volver a nuestra narrativa ¡Vamos allá!

Hace solo unos días que te despertaste en la playa y tu único contacto social ha sido el de las personas que se despertaron en la misma playa que tú. Aunque todavía estáis confusos, un poco de exploración por la zona parece confirmar algo muy turbio: de la noche a la mañana, todo aquello creado por el ser humano ha desaparecido. No hay edificios, vehículos o infraestructura de ningún tipo. Todo lo que tenéis es a vosotros mismos para sobrevivir como una pequeña sociedad hasta que averigüéis lo que ha ocurrido.

Decidís coordinaros rápidamente para asentar un pequeño refugio improvisado y organizáis una pequeña partida de pesca que asegure algunas reservas de comida hasta que tengáis más claro cómo actuar en el largo plazo (en caso de que esto sea necesario). Con el paso de unas semanas, habéis mejorado vuestras habilidades pesqueras y no tenéis que preocuparos tanto por asegurar la cena. Ya os habéis empezado a conocer entre todos y habéis desarrollado un pequeño sentimiento de comunidad que avanza con un objetivo común: sobrevivir hasta descubrir qué ha ocurrido.

Pasa un mes y medio. Aunque hoy era tu día libre y tenías planeado dormir hasta tarde, un revuelo cerca de vuestro almacén improvisado te desvela. Parece ser que dos extraños han llegado a vuestro refugio y vienen desde una zona alejada de la costa. Se presentan y os cuentan todo lo que saben: por lo visto, no estáis solos. Mucha más gente se ha despertado, concentrada en diferentes puntos del territorio y están tan confusos como vosotros.

Parece ser que estos dos individuos forman parte de un refugio de similar tamaño al vuestro, situado en una pequeña llanura del interior, a 10 kilómetros de vuestra localización. Tras una pequeña charla, mandáis a dos representantes de vuestro grupo con estos dos exploradores para conocer su refugio, y ver si podemos colaborar para salir de esta juntos.

Vuestros enviados tardan más de los esperado en regresar. Son 4 días lo que tardan en negociar con nuestros vecinos y aprender sobre lo que ellos han descubierto. A su vuelta, os confirman la historia: los miembros de su grupo, al igual que el vuestro y muchos más en diferentes puntos del mediterráneo, despertaron en mitad de la nada sin tener muy claro lo que había ocurrido, justo como vosotros. Los más avispados han sabido organizarse y empezar a recolectar comida y otros recursos para sobrevivir.

Otra cosa que os cuentan es cómo su refugio se ha mantenido a base de árboles frutales que han ido encontrando. Pero poco a poco se les están agotando sus opciones y están preocupados por su suministro a largo plazo. Resulta que tus compañeros han acabado ofreciéndoles parte de vuestro excedente de pescado. Al fin y al cabo, es mejor que dejar que se ponga malo y acabe desperdiciado. También os cuentan cómo vuestros vecinos están asentados cerca de un bosque que están usando como fuente de madera, y de cómo esto se ve reflejado en sus estructuras y herramientas, mucho más durables que las vuestras. Así que, al final, lo que se ha acordado es un intercambio de excedente de pescado por excedente de madera.

Pasan los meses y observas cómo vuestro experimento va dando sus frutos. Vuestros vecinos tienen un suministro asegurado de alimento y vosotros habéis podido usar la madera para construir mejores estructuras, barcas y equipo de pesca más eficiente, lo cual ha mejorado vuestra calidad de vida y aumentado vuestra producción. No solo esto, sino que, poco a poco habéis explorado más territorios en el litoral y el interior y habéis encontrado otros refugios con los que habéis hecho acuerdos similares.

Uno de ellos empezó a cultivar cereales; otro construido cerca de un pedregal con minerales abundantes, os confió el suministro de comida y pudo dedicarse a la minería; uno más que logró reunir varios animales y vivir en de la ganadería… Poco a poco, los refugios de la costa habéis ido creando una sociedad basada en el beneficio mutuo a través del intercambio del excedente de sus recursos. Vuestro refugio ha desarrollado, junto con los asentamientos de alrededor, la economía basada en el trueque.

La economía basada en el trueque fue la base fundamental del comercio en Europa y Asia durante el neolítico y bien entrada la edad de los metales. Se estima que esta actividad tuvo su auge entre el 7.000 y el 3.000 a.C. Para saber más, puedes consultar el estudio de Patricia Phillips al respecto.

Han pasado ya algunos años desde aquel día en el que todo cambió de la noche a la mañana. Y aunque no parece que estéis más cerca de encontrar una explicación a lo ocurrido, puedes ver cómo la pequeña comunidad pesquera de la que eres parte ha evolucionado. Gracias al comercio con otras sociedades habéis podido obtener todo tipo de recursos. Ahora vuestras estructuras están hechas de piedra, madera y arcilla, y vuestras embarcaciones han mejorado tanto que pueden adentrarse en el mar, manteniendo a sus operarios durante días antes de que tengan que volver a tierra. Incluso el aumento de la propia actividad ha hecho que algunos miembros de tu sociedad hayan decidido dedicarse a tiempo completo a una ocupación específica, dando lugar a la aparición de trabajos especializados. Los más comunes en tu refugio son el de pescador y el de comerciante.

¡Ah! Y también habéis dejado de ver vuestro refugio como un “refugio”. Ahora lo consideráis una acogedora aldea a la habéis bautizado como Nueva Marbella, en honor al lugar donde os encontrabais la noche de antes del desastre.

Ver: Historia del dinero: del trueque a las criptomonedas (Bankia, 2016)

El caso es que el contacto con el mediterráneo y con las nuevas rutas comerciales terrestres, sumadas a innovaciones en transporte, han convertido a Nueva Marbella en un punto de interés para comerciantes de todas las aldeas de alrededor. Os habéis convertido en un lugar cosmopolita donde las nuevas especializaciones han hecho que invirtáis algunos de vuestros recursos en educar a los futuros profesionales. Además, gracias a esta nueva educación básica, han crecido las inquietudes culturales, artísticas y científicas de algunos de tus compañeros. Esto ha hecho que algunos miembros de tu comunidad empiecen a dedicar su tiempo libre a la investigación o al arte en sus diferentes formas.

Gente de otras aldeas viene a Nueva Marbella ya no solo para comerciar, sino para disfrutar de estas nuevas corrientes culturales e intelectuales, o incluso unirse a ellas. Ahora, además de intercambiarse bienes y recursos para la supervivencia de las aldeas, también se han introducido en el comercio nuevos productos como joyas, esculturas o libros.

Con el tiempo, la economía se vuelve bastante compleja para el trueque simple. Un día, te levantas para ir al mercado a hacer la compra de la semana: algo de pan, fruta, carne y sal. A cambio de esto, estás en disposición de ofrecer una parte del pescado seco que has conseguido durante los últimos días. Pero la pesca ha sido tan buena últimamente que nadie en la aldea necesita más pescado. Recorres los puestos buscando a algún interesado, pero no parece haber suerte.

Justo cuando estás a punto de rendirte, uno de los mercaderes te llama.

―¡Oye, tú! Ven aquí, tengo una propuesta que te puede interesar.

Aunque la voz te da un poco de repelús, la desesperación por comer algo que no sea pescado seco esta semana hace que te des la vuelta. La voz viene de uno de los puestos de verduras del mercado. Su dueño señala a tu cuello y continúa hablando:

―Te ofrezco una cesta de verduras variadas por eso.

El comerciante se refiere a tu colgante de madera pulida y plata. Lo conseguiste hace unas semanas, tras donar algo de tu excedente de pescado a los nuevos escultores asentados ahora en Nueva Marbella, atraídos por la riqueza artística y cultural de vuestra aldea.

El comerciante vuelve a hablar.

―Quiero pedirle matrimonio a mi novia y los artistas ya no están interesados en mis verduras para hacer un intercambio por algo bonito. Si quieres, puedes tener una cesta de verdura variada a cambio de tu colgante.

Algo de regateo hace que te lleves dos cestas de verdura en lugar de una. Pero al volver a casa tienes la sensación de que podrías haber conseguido mucho más a cambio de ese colgante. Tu caso no es aislado. Desde que los bienes artísticos y culturales han entrado en circulación, parecen tener un valor intrínseco que no disminuye con el tiempo. Especialmente aquellos hechos con metales preciosos como oro o plata. A diferencia de otros productos como madera o comida, siempre hay alguien dispuesto a negociar a cambio de uno de estos artículos.

Y aunque estos bienes parecen haber servido para facilitar el comercio, todavía es complicado asignar un valor real a las transacciones o a los productos. Además, no todo el mundo tiene acceso a bienes de lujo. Y los que los tienen, pueden encontrar complicada la tarea de cargar una estatua de mármol al mercado para cambiarla por una cesta de pan y pescado. Tras varios meses observando esta tendencia, los líderes de Nueva Marbella tienen una idea. Es mediodía y os han reunido en la plaza central. Un portavoz os explica la nueva propuesta:

―Hemos visto que hay ciertos bienes valiosos que son de interés general, y funcionan como una gran herramienta para intercambiar por cualquier tipo de producto. Objetos hechos de oro, plata y otros metales preciosos parecen ser el estándar en el que se mide el valor de todo lo que se intercambia. Así que, para hacerlos accesibles a todo el mundo, vamos a tomar parte de ese oro y esa plata y los vamos a fundir en piezas pequeñas y manejables. Además, imprimiremos en ellas un sello oficial que garantice su peso y pureza.

Nueva Marbella ha inventado la acuñación de la moneda.

La acuñación de la moneda surgió durante la edad antigua debido a la necesidad de otorgar a los bienes un valor relativamente estable. Si bien, en un principio se utilizaron metales preciosos para asignar estos valores, pronto la necesidad de transporte, manejabilidad y contabilidad daría lugar a la acuñación de la moneda. Los materiales más populares para hacer monedas fueron oro, plata, bronce y cobre. También hay referencias acerca de otros materiales semipreciosos, como el jade en Asia. El uso de estos metales preciosos y semipreciosos acuñados, con valor propio, se convertiría en el estándar del comercio hasta el siglo XIX, cuando su uso fue sustituido por el patrón oro, y un siglo más tarde, por el sistema fiduciario, que es el que funciona hoy en día. En futuros artículos hablaremos de estos sistemas y de cómo las criptomonedas pueden cambiar las reglas del juego en el mundo de las finanzas.

Es también curioso mencionar que antes de usarse el oro y la plata como el estándar de los intercambios, el grano parece haberse usado también como moneda. El mayor problema que tenía era que se descomponía, perdiendo así su valor si no se consumía o se volvía a intercambiar con rapidez. Este problema no lo tenían los metales preciosos, que mantienen su valor a lo largo del tiempo. Si tienes interés en más información acerca del tema, el blog de Bankia tiene un artículo excelente al respecto.

Pronto, las monedas, que mantienen un valor relativamente estable y pueden ser usadas para facilitar los intercambios de bienes, se introducen en la economía y medir el valor de los productos se vuelve posible, así como el valor del tiempo de los trabajadores. Cada individuo se vuelve dueño de su propia riqueza y las libertades para adquirir productos y propiedades aumentan. No pasa mucho hasta que las aldeas de la zona se unen al nuevo sistema monetario. Incluso algunas otras zonas comerciales comienzan a emitir monedas con sus propios sellos oficiales, todas hechas de metales preciosos cuyo valor no disminuye con el tiempo.

Tras unos años usando este sistema, algunos de los comerciantes más exitosos de Nueva Marbella se dan cuenta de que sus cajas fuertes están empezando a llenarse. Aunque eso significa que se están enriqueciendo, aquí es donde se puede dar uno de los choques filosóficos más importantes entre la sociedad del trueque y la sociedad del dinero. ¿A qué me refiero?

  • Cuando eres un comerciante de éxito en la sociedad del trueque, vendes y compras productos continuamente. Imagina que has comprado 100 unidades de mármol muy barato y lo has revendido en Nueva Marbella a cambio de 200 kilos de grano, ¿qué haces con ese grano? ¿Lo guardas en tu casa? ¡No! ¿Para qué quieres todo ese grano tirado pudriéndose en una habitación? Simplemente buscas un nuevo mercado en el que su venta pueda darte un beneficio mayor.
  • Sin embargo, cuando vives en la sociedad del dinero, vendes 100 unidades de mármol a una moneda de oro cada una y has ganado 100 monedas de oro. Por algún motivo, tener 100 monedas de oro ocupando espacio en un cofre en una habitación de tu casa sí parece una decisión correcta. (Spoiler: no lo es).

Presta ahora mucha atención, porque estás a punto de presenciar el nacimiento de las prácticas financieras.

Los comerciantes exitosos de la joven sociedad del dinero de Nueva Marbella lo saben. Ellos piensan: “Mi empresa me está dando mucho dinero y ya no sé qué hacer con él. Simplemente parece un desperdicio tenerlo todo aquí amontonado, seguro que hay formas más productivas de sacarle provecho”. Es entonces cuando los pescadores y comerciantes más prósperos de Nueva Marbella os reunís y comentáis esta inquietud. Es algo que lleváis pensando bastante tiempo. Simplemente, conservar el dinero ganado, esperando a necesitarlo en algún momento no parece la opción más productiva.

El comerciante que en su día te ofreció fruta por tu colgante se levanta y pide permiso para hablar.

―Si me lo permiten, me gustaría proponer una idea. ―Todos dirigen su atención hacia él―. Me llamo Fernando, y creo que todos los aquí presentes nos hemos dado cuenta de cómo ha mejorado el comercio desde que usamos una moneda. El caso, es que tengo muchos socios que podrían adentrarse en aventuras comerciales mucho más ambiciosas y productivas si tuvieran los fondos adecuados. Nosotros somos un grupo próspero, y nos estamos quedando sin espacio para guardar tanto dinero. Propongo que usemos parte de ese dinero para financiar esos nuevos proyectos empresariales en beneficio de nuestros socios comerciales.

―¿Financiar? ―pregunta uno de los presentes.

―Pagar sus proyectos con nuestras reservas de dinero ―responde Fernando.

―¿Y qué nos llevamos a cambio? ―responde una segunda voz―. ¡No somos una ONG!

―Cuando el proyecto esté en marcha ―continúa Fernando―, pediremos a nuestros socios que nos devuelvan el dinero, a plazos y en un periodo de tiempo determinado de antemano… además de un interés añadido como pago por los servicios prestados.

Son días de explicación, estudio y negociaciones. Aunque muchos se resisten a la idean, los más valientes os aventuráis al proyecto y juntos creáis un fondo común que usaréis para comenzar a hacer préstamos a nuevos comerciantes con proyectos ambiciosos que necesitan de financiación para ser llevados a cabo.

Aunque al principio parece que estáis empleando grandes sumas de dinero en estas nuevas empresas, con el paso de varios meses comenzáis a notar un retorno del dinero invertido. Al principio, vuestros ingresos semanales aumentan una décima parte. En unos meses casi se han doblado. En un par de años son el triple. Y en dos años más, habéis recuperado la inversión inicial y todo dinero que entra en vuestro fondo es puro beneficio.

En Nueva Marbella se acaban de desarrollar los principios de la banca y la inversión. Sus comerciantes se han dado cuenta de que, aun teniendo un uso como moneda de cambio, el dinero sigue siendo un producto más con el que se puede comerciar.

No mucho más tarde de la invención de la moneda, el interés, los prestamos y la financiación se convirtieron en una de las claves del expansionismo comercial de las antiguas civilizaciones del mediterráneo. Las fuentes atribuyen el origen de éstas a fenicios, griegos, cartagineses y romanos, entre otras civilizaciones antiguas. Esto también explica el auge del comercio que se dio en el Mediterráneo durante esta época, además de las colonizaciones de diferentes territorios a lo largo de la costa en busca de fuentes de recursos con los que comerciar. El blog de BBVA presenta un artículo muy amplio sobre la historia del interés.

En cuestión de años, el comercio se vuelve más próspero, los comerciantes pueden permitirse el coste de usar más barcos y caravanas, viajar más lejos, vender más caro y traer nuevos productos. Nuevas empresas surgen gracias a vuestra nueva actividad de préstamos y vosotros os enriquecéis aún más. Habéis encontrado una forma productiva de usar vuestro excedente de dinero, y muchos podéis permitiros dejar de lado la pesca o el comercio para convertiros en “prestamistas” a tiempo completo.

Ver: La historia del interés del dinero (BBVA, 2020)

Y aunque el crecimiento económico y empresarial es notable, no todo es tan sencillo. Aunque en términos generales las inversiones os han otorgado un negocio muy rentable, también existen riesgos. En ocasiones notáis cómo algunos comerciantes pierden su mercancía y su barco por culpa de una tormenta. Otros ven sus caravanas asaltadas por bandidos o piratas -Sí, ¿acaso crees que en esta sociedad no hay crimen organizado?-.

Esto hace que haya ocasiones en las que los inversores perdáis vuestra inversión y el comerciante (si es que sobrevive) se enfrente a una deuda que no será capaz de pagar. Esto hará que tengáis que buscar soluciones alternativas, como, por ejemplo, quedaros con sus propiedades, tomando el riesgo de que éstas no sean tan valiosas como la cantidad de dinero que os debe, o en el peor de los casos, sometiendo al comerciante a trabajar hasta que haya pagado su deuda (lo que se conoce como esclavitud). Todo dependerá de las condiciones de contrato que hayáis firmado… y de los valores morales que vuestra joven sociedad haya desarrollado.

Es por eso por lo que vuestra nueva sociedad de inversores prestamistas se vuelve a reunir para intentar dar una solución a este problema. Tras unas horas deliberando, el propio Fernando vuelve a pedir la palabra.

―Tengo una idea que podría funcionar. ―Todos atienden con entusiasmo, debido al éxito de su última idea―. Sabemos que el transporte es peligroso y eso puede afectar a los comerciantes, además de frenar a otros de llevar a cabo estas actividades por miedo al desastre. Así que propongo lo siguiente: ¿por qué no hacer pagar un extra a los comerciantes que quieran dedicarse a emprender proyectos arriesgados? Cuanto más arriesgado, más les pediremos que paguen. Si el proyecto sale mal por alguna fuerza mayor, como un robo o una tormenta, podemos devolver el valor de las pérdidas al comerciante. Así éste podrá seguir con su actividad comercial y devolvernos todos los préstamos que solicite, con sus respectivos intereses.

Una vez más, los inversores más atrevidos os unís al proyecto y creáis un nuevo fondo común. En éste, comenzáis a guardar todos los extras pagados por los comerciantes que soliciten préstamos para realizar proyectos arriesgados. Cuando se da el caso de robo o tormenta, o alguna otra fuerza mayor que haga a un comerciante socio perder su mercancía, se devolverá el valor de las pérdidas de su proyecto para que pueda recuperar el control de su empresa. Esto garantizará su seguridad financiera (¿te suena el concepto?). Al hacer esto, pueden seguir operando su empresa y devolver los préstamos recibidos. Por otro lado, todas estas pérdidas se devuelven a través de ese fondo común, que se retroalimenta con los propios pagos de los comerciantes que se asocien a él.

El caso es que, cuando los comerciantes se enteran de que solo es necesario pagar un extra para asegurar su estabilidad financiera, esta nueva actividad comienza a popularizarse, haciendo que el número de socios pagando una cantidad mensual sea mucho mayor que el número de socios que necesiten activamente de los servicios de ésta. Como resultado, se ha creado una nueva actividad que no solo es rentable en sí misma, sino que también permite a los inversores y a los comerciantes reducir riesgos comerciales aumentando no solo sus beneficios sino, una vez más, mejorando y aumentando la actividad comercial en el mediterráneo y la calidad de ésta.

Nueva Marbella, al proteger la seguridad financiera de sus comerciantes ante causas de fuerza mayor, ha inventado las aseguradoras.

Una vez más, la historia de los seguros se remonta a la Edad Antigua. Hay fuentes que incluyen técnicas usadas en China para dividir las mercancías en diferentes barcos, y reducir el riesgo de pérdida en caso de que uno de ellos se hundiera. Cuando extendió el uso de la moneda, civilizaciones del mediterráneo empezaron a aplicar técnicas que funcionarían como precursoras de las aseguradoras modernas. Desde Egipto, donde se creaba un fondo comunitario para pagar los gastos funerarios de todos los miembros de la comunidad, (lo que hoy sería la base para la creación de los seguros de vida) hasta los fenicios, que pagaban dinero por adelantado para asegurar la recuperación del valor de sus bienes en caso de perder navíos en caso de tormentas.

El blog de Nationale Nederlanden tiene una serie de artículos muy interesante sobre el tema.

Tus colegas inversores te han invitado a una fiesta en la playa. Tras tantos años dedicados a la inversión, habéis asegurado un flujo constante de dinero a vuestro nombre que permitirá que viváis cómodamente durante el resto de vuestra vida sin necesidad de dedicaros al trabajo manual. Por ello, habéis decidido salir a celebrarlo. Mientras todos beben, bailan y cantan, tú decides ir a dar un paseo por la orilla para encontrar algo de paz por unos minutos. No avanzas mucho cuando ves que las olas depositan un curioso objeto cerca te tus pies. Te agachas para observarlo más detenidamente. Resulta ser un cartel impreso a color. En él se lee: “DJ Tony, Marbella, agosto 2020”.

Ya has perdido la cuenta de los años que han pasado desde aquel día en que todo desapareció y hubo que empezar de cero. En algún momento, tus ocupaciones hicieron que te olvidaras completamente de buscar una explicación a lo ocurrido. Desde aquel día has podido ver cómo se fundaba una sociedad. Cómo esta crecía en base a los recursos naturales de los que disponía y cómo comenzaba a comerciar con sus vecinos. La has visto inventar la moneda y ha sido parte activa de la creación de sus servicios financieros: una banca y una aseguradora.

Ver: Cómo se inventaron los seguros: cuando los chinos no se fiaban de los ríos (Nationale Nederlanden, 2015)

Hoy, Nueva Marbella es el lugar al que viajan comerciantes de todo el mundo conocido, no solo para intercambiar sus bienes, sino para financiar y asegurar sus proyectos, lo que significa que devolverán ese dinero con unos intereses muy significativos. Esto aumentará la capacidad adquisitiva de sus ciudadanos, lo que hará que (1) se encarezcan los bienes y servicios de Nueva Marbella con respecto a otros lugares y (2) aumente la demanda de bienes y servicios que mantengan precios bajos.

Esto, además, aumentará la oferta de trabajo y atraerá a nuevos trabajadores, aumentando la cantidad de población y generando la necesidad de crear una clase educada para mantener el complejo sistema social y económico creado. Se abrirán escuelas que realzarán las inquietudes artísticas, culturales y científicas de las nuevas generaciones. Y, obviamente, surgirá una clase política que se responsabilice de organizar todo este conglomerado. Volver al mundo del pasado ya no te importa tanto. Ahora lo único que merece la pena es mirar al futuro. Al fin y al cabo, ahora lideras un centro financiero.

Vaaale. Vamos paso por paso.

Acabamos de montar una narrativa ficticia solo para ser visuales a la hora de explicar cómo funcionan las finanzas. Antes de empezar a comerme, vamos a señalar un par de aclaraciones:

En primer lugar, hay varios que criticarán el hecho de denominar a Nueva Marbella como “centro financiero”, cuando estoy definiendo a una ciudad ambientada en una estética de mundo antiguo y cuyos servicios financieros se basan en dos actividades que simplemente se asemejan a los principios básicos de lo que son la banca y las aseguradoras. Y tienen razón. Para no desviarnos de la temática, nos hemos dejado atrás muchas innovaciones que también han contribuido a hacer de nuestro sistema financiero actual lo que es. Innovaciones como la contabilidad por partida doble, las sociedades limitadas, los bancos centrales o el propio sistema fiduciario. Temas de los que, sin duda, hablaremos más adelante.

También está el tema de que, el concepto real de finanzas en sí es muy joven y apenas tiene un siglo. Fue definido por primera vez por el alemán Irvin Fischer en su obra “Teoría del Interés”. Más adelante, lo popularizaría John Maynard Keynes en su teoría de la ocupación, el interés y el dinero. Obra tras la cual se considera el nacimiento de las finanzas como disciplina.

Dicho esto, es de entender que haya desacuerdos con mi idea de llamar centro financiero a Nueva Marbella.

Ver: Philips, P. (1994). El análisis científico y el comercio del Neolítico europeo. Spal 3, 87-94

Por último, soy consciente de que he intentado resumir 8.000 años de historia en “unos años” que dura nuestra narrativa. Una vez más, todo en pro de la didáctica. Obviamente, he simplificado para centrarnos en las finanzas. Pero, ¿qué otros elementos creéis que habrían entrado en juego a la hora de decidir el futuro de Nueva Marbella? Podemos hablar de la dificultad del avance tecnológico, la competencia de las empresas, la desigualdad y la pobreza, el rol de los gobiernos y la política o incluso la guerra, entre otros muchos factores. ¿Me dejo alguno? ¡Seguro que sí! ¡No dudes en compartirlo en los comentarios!

En resumen, la historia de Nueva Marbella es una narrativa que busca ilustrar cómo surgen las finanzas en la sociedad y el rol que cumplen en el contexto de una economía. Si bien nuestra ciudad ficticia no es un centro financiero en el sentido estricto de la palabra, sí que se ajusta a una definición de lo que sería un precursor de este, y de los elementos básicos que este presenta.

¡Pero para eso tenemos una segunda parte a este artículo! Ahora que tenemos un entendimiento básico de las finanzas y los servicios financieros, podemos dedicarla a explicar qué elementos definen a un centro financiero en la actualidad y cómo funciona el Índice Global de Centros Financieros, que los identifica y clasifica en función de su fuerza financiera. ¡Pero todo esto, próximamente!

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