Desde que comenzaran las reformas económicas de Deng Xiaoping, el potencial económico del gigante asiático ha incrementado la inversión extranjera directa en China. Tanto es así que, en los últimos años, el gobierno y varias instituciones públicas han fomentado la mejora institucional y un buen entorno político favorable a las empresas extranjeras. Se han establecido zonas económicas especiales y de desarrollo de alta tecnología, y se ha mejorado la infraestructura. Además, el gran tamaño del mercado es uno de sus principales atractivos. Es por ello por lo que, al final de 2017, 136.997 empresas con inversión extranjera fueron registradas en China, y 60.533 empresas extranjeras se establecieron en 2018, invirtiendo más de 134,9 mil millones de dólares estadounidenses. Para el gigante asiático, las empresas son y continuarán siendo actores importantes en el mercado.

Sin embargo, a pesar de estas oportunidades, las empresas extranjeras enfrentan grandes desafíos, especialmente en la fase de aterrizaje. Hacer negocios en un país extranjero no es siempre tarea fácil, y en el mercado chino es especialmente complejo. A pesar de su impresionante desarrollo económico, China permanece como una economía en transición, y las empresas enfrentan desafíos gubernamentales, legales y regulatorios. China es un mercado emergente caracterizado por un débil ambiente institucional, judicial y regulatorio que evoluciona rápidamente. Entre los sectores que están llevando a cabo un constante cambio se encuentran las finanzas/el capital, los bienes inmuebles, los mercados laborales y el contenido multimedia digital. 

Por otro lado, el entorno administrativo también es complicado. La excesiva burocracia permite tratos preferenciales ante determinadas situaciones. El ejemplo más claro es la estrategia Go Global, con la que China ha creado líderes nacionales como Huawei, que continúa siendo favorecido hoy; o la estrategia Made in China 2025, que busca promover diez industrias en particular. Estas incluyen la tecnología avanzada de la información, robótica, equipamiento aeroespacial y aeronáutico, equipamiento marítimo de alta tecnología y equipamiento moderno de transporte ferroviario. (Jintae, Sutherland, Yul, Liu y Pan, 2019). 

El proceso de internacionalización de una empresa es complejo, y más a países que se escapan de la práctica común (como podría ser la Unión Europea para la empresa española). Por eso, en esta ocasión, reproduciremos cómo sería el proceso de internacionalización de una empresa española hacia China, concretamente de una pastelería. Como digo siempre, la teoría está bien, pero se debe de materializar en ejemplos prácticos que de verdad nos ayuden a comprender el proceso y el porqué del mismo.

Si clicas en el “botón” de final del artículo, encontrarás un completo proceso de internacionalización de una pastelería cordobesa a China desde una perspectiva legal.

En el caso del sector de la confitería, China es el noveno importador mundial, con una tasa de crecimiento media durante los últimos cinco años del 15%. Además, la tendencia en el sector es muy positiva, con tasas de crecimiento anuales estimadas en un 10%. Esto se debe al incremento de la clase media en el país. También debería considerarse que las políticas introducidas por el gobierno en la industria minorista nacional han conseguido grandes mejoras en los canales de distribución y ventas de Occidente, de forma que la población china pudo acceder a estos establecimientos de manera más eficiente y a precios más accesibles. Actualmente, el porcentaje de productos extranjeros en el sector de la confitería es del 25%, puesto que estos productos suelen ser más caros que los productos locales. El grupo objetivo suele ser en su mayoría ejecutivos u oficinistas de entre 25 y 40 años. Sus principales socios comerciales en el sector son sus países vecinos en el Sudeste Asiático. Por ello, España es el 15º mayor exportador al gigante asiático. (Represas, 2018). 

Este sector se divide en tres categorías: 1) galletas, 2) cereales y 3) panadería y confitería. La última categoría domina el sector, que muestra un interés particular en pasteles (44%), tartas (38%), pan (17%) y otros postres (1%). Sin embargo, es necesario tener siempre en cuenta que China es un espacio heterogéneo de diferentes mercados, con diferencias significativas en ingresos per cápita y gustos. Por ello, los principales mercados para las empresas españolas, o para cualquiera que esté interesado en acceder al mercado chino, deben ser los de Pekín, Shanghái, Cantón y Shenzhen. Estas regiones tienen un nivel de vida muy bueno y son más cercanas a Occidente que otras. Sin embargo, para autores como Abello (2013), la manera más sencilla de entrar en este sector es a través de joint ventures. En esta unión participan empresas locales conocedoras de los gustos de los consumidores del país, lo que permite la adaptación de los productos más fácil y, sobre todo, exitosamente. 

Este trabajo analizará si esto es cierto, así como el resto de los procesos legales involucrados en la internacionalización de una confitería española en China.

¿Te estás planteando acceder al mercado chino? Reúnete con un consultor de RRYP y te ayudamos.

Esta guía ha sido previamente publicada por Mar Gámez Ramírez como su Trabajo de Fin de Máster para la obtención del título en LL.M Derecho de los Negocios Internacionales, Contratación Internacional y Relaciones Internacionales en ISDE Law & Business School.

Trabajo original: Process_of_internationalization_of_a_Cordovan_pastry_shop_towards_to_China_from_a_legal_perspective

Print Friendly, PDF & Email

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *