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El cambio climático es algo que ya no puede escapar de nuestras prioridades, incluso es una piedra angular de la agenda internacional. Kiribati, un Estado situado en el Pacífico, concretamente en la Micronesia, está a escasas décadas de desaparecer. Esto traerá consigo consecuencias que cambiarán por completo la vida de los kiribatianos; hasta su forma de entender el mundo. En este artículo se va a exponer la realidad climática a la que se enfrenta este Estado formado por atolones, sus dificultades actuales, así como el riesgo que corren sus pobladores ante la problemática de quedar relegados a la condición de apátridas

La República de Kiribati es un conjunto de atolones de la Micronesia que, actualmente, está en el punto de mira en cuanto a cambio climático se refiere. Kiribati está conformado por 32 islas (21 habitadas), situadas a 4000 Km al sur-oeste de Hawái sobre la línea del Ecuador. Su población total a fecha de 2018 era de 109.367 habitantes, contando el atolón Tarawa con un alto nivel de densidad, al concentrar más de la mitad de los residentes del país. Esta ex colonia británica se erigió como Estado soberano en 1979, estableciendo un sistema parlamentario. La economía está basada principalmente en el sector servicios, seguido de la agricultura y una leve industria. También destacan importantes flujos comerciales con países del entorno como Fiji, Filipinas o Australia; además de China, Estados Unidos o la propia Unión Europea, con la que tiene un acuerdo de asociación pesquera desde 2012, parte de participar en el Tratado de Cotonou.

Desgraciadamente, Kiribati está en riesgo de desaparición. Sus atolones se elevan únicamente entre 2 y 6 metros sobre el nivel del mar. Un territorio con tan escasa altitud que, ante la situación climática actual a nivel mundial, se puede decir se encuentra en una crisis de emergencia climática.

Consecuencias del desastre climático en Kiribati

Las consecuencias climáticas que se van a producir en Kiribati en las siguientes décadas o que ya están en proceso son:

Desaparición bajo las aguas del Pacífico

Al ritmo de calentamiento de la temperatura global de la tierra (incremento de  2°C), Kiribati acabaría desapareciendo bajo las aguas del Pacífico. En un informe de Naciones Unidas (NNUU) de 1989, ya se alertaba del peligro de la República de Kiribati de ser absorbida por el mar.

En esta línea, los acuíferos que alimentan de agua dulce a los atolones kiribatianos se encuentran en severo peligro de desaparecer o de acabar completamente salinizados. Además, los corales que conforman el suelo marino anexo a los atolones también están en peligro extremo. Se prevé que, de continuar el cambio climático por la senda actual, el blanqueamiento de los colares se acelere y se acaben destruyendo. De esta forma, la desaparición de los corales supondría el fin de los atolones, ya que los arrecifes de coral al acumular sedimentos marinos son los que los originaron.

Degradación del suelo

La degradación del suelo es otra consecuencia del cambio climático que ya sufren los kiribatianos. Los cultivos tradicionales de los atolones están siendo sustituidos por productos importados, afectando directamente esto a la salud alimentaria de los kiribatianos. La salinización de los suelos y las cada vez más escasas (pero torrenciales) lluvias son las causantes del empeoramiento de la calidad de uso del suelo, suponiendo la dificultad en obtener buenas cosechas de los productos tradicionales y forzando a la importación de otros.

Esto ha causado un incremento de los flujos migratorios del país desde los atolones más externos hacia los del interior. Uno de esos atolones del interior es Tarawa, que cuenta con la mitad de población del país en tan sólo 16 kilómetros cuadrados. La explicación que se da a estas migraciones internas es que en el interior se está menos expuesto a inundaciones y que la mayoría de servicios se encuentran en la capital, Tarawa. De hecho, las fuertes inundaciones son otra amenaza para Kiribati. El oleaje y la progresiva subida del nivel del mar conllevan a periódicas inundaciones, como por ejemplo la del atolón Tarawa sur en febrero de 2016.

Ante todos estos problemas a los que se enfrenta la República de Kiribati, desde el Gobierno y autoridades locales se han ido promoviendo e implementando una serie de medidas para ralentizar las drásticas consecuencias que está ocasionando el cambio climático.

Medidas contra el cambio climático en Kiribati

Aprovechamiento del agua de lluvia ante la escasez de las aguas dulces de los atolones

Para ello se han promovido técnicas piloto que chocan con las técnicas tradicionales de los kiribatianos, que son básicamente la excavación a mano de pequeños pozos. También siguiendo esta línea, se han implementado galerías filtrantes para llegar a los acuíferos. Este sistema ha sido replicado varias veces. La cuestión del agua dulce es algo vital para Kiribati, ya que con esta los cambios ocasionados por la transformación climática son menos drásticos. Debido a esto el agua dulce va a jugar un papel clave en el futuro de la República de Kiribati.

Construcción de diques

Para hacer frente a la erosión originada por el mar y las inundaciones, se ha promovido la construcción de  alrededor de 500 metros repartidos en diversos diques. Unido a esto, ya son 37.000 manglares los plantados para frenar la erosión marina, como resultado esta última se ha reducido un 20%. Asimismo, para la cuestión de la decoloración coralina, se han establecido programas de protección y seguimiento de ellos. El manglar también sirve como protector de los arrecifes de coral, ya que es una planta resistente a la erosión de las olas y de la caída de fuertes lluvias.

Educación en materia de emergencias climáticas

No se sabe hasta cuándo los kiribatianos van a poder seguir habitando sus tierras y a qué adversidades realmente se van a enfrentar, así que se está trabajando en la concienciación, a través de medidas educativas en materia de emergencias climáticas, de todos los Kiribatianos.

La problemática del cambio climático en Kiribati nos deja el asunto de la futura apatridia en la ciudadanía de Kiribati. Según el artículo 1 de la Convención de 1954 sobre el estatuto de los apátridas, el apátrida es toda persona que no sea considerada como nacional suyo por ningún Estado, conforme a su legislación (Convención sobre el estatuto de apátridas, 1954)Si el Estado de Kiribati deja de existir como tal, sus ciudadanos pasarían a ser apátridas. Respecto a esto último, existen controversias acerca de que tendría que ocurrir para que Kiribati deje de ser un Estado y si el quedar sumergido en un futuro le privaría del derecho de ser Estado soberano. 

La pérdida de territorio es algo que podría acabar otorgando el estatus de apátrida a los Kiribatianos, ya que aunque siguiera siendo reconocido internacionalmente, el perder su territorio y como consecuencia control sobre sus ciudadanos, le llevaría a la pérdida parcial de soberanía. Es necesario tener en cuenta también que, la opción del trasvase de población de Kiribati a otros territorios de otro Estado soberano le conduciría a la pérdida de parte de la soberanía.

Ver: Park, Susin. (2011): “El cambio climático y el riesgo de apatridia: La situación de los Estados insulares bajos”. Jefe, Oficina del ACNUR para Suiza y Liechtenstein. 

Para los Kiribatianos el objetivo está en evitar a toda costa que el territorio quede bajo agua en un futuro, ya que si no probablemente acabe declarado el Estado como extinguido, llevando esto a la pérdida de nacionalidad de los kiribatianos y por consiguiente la adquisición de la condición de apátridas. 

Una  posible solución a la pérdida de territorio es la adquisición de este en otros Estados. Esto conllevaría la necesidad de que los territorios de acogida cedieran la total soberanía de los territorios adquiridos por el Gobierno kiribatiano. Más alternativas son la fusión de Kiribati dentro de otro Estado, ya sea uniéndose a él o existiendo como una entidad estatal dentro de un ente estatal superior. Según la Convención sobre el estatuto de apátridas de 1961, a no ser que se especifique en un tratado, los ciudadanos del Estado predecesor deben adquirir la nacionalidad del nuevo Estado que integran. Esta podría ser la opción más viable.

Por ello y ante las consecuencias climáticas que Kiribati sufre, es esencial poner el foco de trabajo en llegar a buscar una solución sobre la incertidumbre que le espera a la población kiribatiana. Las soluciones deben de tener el objetivo de buscar la mejor situación posible para los kiribatianos. Conviene que sean soluciones cohesionadas tanto a nivel nacional como internacional. Incluso más allá, la respuesta debería ser de carácter multilateral, ya que es un problema que no solo alcanza a Kiribati, sino también a Tuvalu, Fiji y Maldivas, entre otros. Es necesario instar a los organismos internacionales y Estados a buscar una solución, además de informar y colaborar con el conjunto de población afectada 

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