Por las uvas. Si, uvas.

Vale. Ahora, empecemos por el principio.

Tras muchos desacuerdos sobre cómo lidiar con las desigualdades en la legislación aplicada a productos importados, el presidente Trump perdió la paciencia y declaró la guerra comercial a China en el 2018. Si bien, parece que los grandes problemas internacionales afectan solo a las grandes potencias que los provocan, a veces, sus repercusiones nos pueden tocar a nosotros en más de un sentido.

Resulta que, entre otras cosas, Estados Unidos era el mayor proveedor de uva de mesa en el mercado chino. Al menos, entre sus socios comerciales en el hemisferio Norte. Sin embargo, la decisión del presidente estadounidense de tomar la vía bélica ha reducido las ganas de China de continuar las relaciones, decidiendo así salir en busca de nuevos socios que puedan proveer al Gigante Asiático con uvas para satisfacer su creciente demanda. ¿He dicho ya que la demanda es “creciente”?

En fin, cuando decimos “salir”, lo decimos literalmente. A finales de 2018, y tras más de una década, el primer ministro chino visitó España y se reunió con sus líderes para proponer diferentes acuerdos de cooperación internacional. Al fin y al cabo, China necesita uvas, y los españoles tenemos muchas. Y no solo uvas: almendra, jamón, lácteos…

China es muy estricta cuando se trata de la exportación de alimentos, y, por muy lamentable que haya sido para los americanos, esta guerra comercial nos ha brindado la oportunidad de entablar con China relaciones comerciales que sobrepasan el intercambio de comestibles y abarcan temas como economías verdes, turismo y derechos humanos.

Y el pacto ha dado un fruto tan bueno como el de nuestros viñedos: a finales del año pasado, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca publicó un comunicado para anunciar la oficialidad del acuerdo entre los dos gobiernos. Es una era dorada para todo aquel que quiera invertir, innovar o emprender en el comercio entre España y China. Aunque haya sido un paso atrás para los americanos, en el caso de España, lo bueno solo acaba de empezar. Al fin y al cabo, no hay mal que por bien no venga.

Aunque la actualidad ahora plantea nuevas preguntas: ¿cuáles son las condiciones específicas del pacto? ¿Qué otros temas se abarcan? O mi favorita: ¿cómo va a afectar el Coronavirus a estas relaciones comerciales en el largo plazo?

Bueno, eso es algo que sin duda veremos más adelante.

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