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Qué es el método Lean Startup

Si mantener y dirigir una empresa consolidada es difícil, crearla desde cero es todo un reto. Por eso, debemos saber qué es el método Lean Startup y cómo usarlo.

Hay muchas ideas que suenan genial en la cabeza de uno, pero una vez llevadas a cabo no funcionan tan bien como habías imaginado. Es lo más normal, en el mundo empresarial, la puesta en práctica de ideas y planes inevitablemente se van a enfrentar a realidades imposibles de prever en la mayoría de los casos. Precisamente esto puede ser un importante elemento disuasorio a la hora de experimentar: si no es estrictamente necesario, ¿para qué innovar?

No obstante, como reconocemos, hay veces que no queda otra, y veces en las que realmente merece la pena probar cosas nuevas, innovar, experimentar… Debemos comprender que la prueba y el error muchas veces son la mejor manera que tienen muchas empresas para consolidarse, encontrar una clientela y, básicamente, encontrar una forma de ser rentables y sostenibles a largo plazo.

La cuestión es ¿cómo puede una empresa que está naciendo minimizar los riesgos de esta constante innovación y obtener lo máximo de esta prueba y error? Precisamente para que comprendamos esto, os hablamos hoy, en RRYP, del método Lean Startup.

¿Para qué sirve eso del método Lean Startup?

Cuando lanzamos un producto al mercado, normalmente ha existido un importante esfuerzo y carga de trabajo detrás para asegurarnos de que este producto se adhiere realmente a la visión que teníamos prevista del mismo. No obstante, este encomiable esfuerzo no siempre resulta en éxitos, dado que la visión que teníamos del producto no tiene por qué ser la que demanda el mercado.

El método Lean Startup nos va a ayudar con esto último, aplicando la metodología que a continuación veremos, vamos a asegurarnos que el producto, o servicio, que ofrezca nuestra empresa, va a estar adaptado al mercado, más allá de nuestra visión inevitablemente limitada.

Me puede venir bien, ¿cómo lo hago?

Este método es realmente simple, lo podemos reducir unos simples pasos que han de ser realizados de forma cíclica para asegurarnos que nuestra oferta siempre está adaptada a la demanda de nuestros clientes. Estaremos transformando las ideas en productos, analizando la respuesta de los clientes ante estos productos y aprendiendo de este análisis para adaptar nuestras ideas que acabemos transformando en productos, volviendo a empezar así el ciclo. ¿No te ha quedado del todo claro? No te preocupes, vamos a explicar con más detalle cada uno de los pasos:

Un producto que creas que pueda funcionar. Si es la primera vez que aplicas este método o acabas de crear tu empresa, partes casi de cero, has de plantearte que tipo de producto crees que va a funcionar y se adapta a la actividad de tu empresa. Si estás repitiendo el ciclo, deberás partir de las conclusiones que has sacados tras medir los resultados obtenidos al poner a prueba esta hipótesis.

Esta parte siempre es la que da más miedo, consiste en “lanzarse al charco”, has de poner en práctica tu hipótesis, es hora de ofrecer al público tu producto, o de comenzar a ofrecer tus servicios según tu hipótesis.

Datos, datos y más datos. Es hora de recopilar todos los datos disponible de tus ventas y de tus prestaciones de servicios, facturación, demanda, comportamiento de los consumidores… Es muy buena idea hacer encuestas a tus clientes para aprender más sobre ellos y sobre su opinión del negocio.

Este es el paso más difícil, has de analizar los datos que has obtenido respecto de tu actividad, de forma que puedas obtener conclusiones. Pregúntate qué ha funcionado, qué ha dejado de funcionar, que necesitas para mejorar, etc. Es muy importante haber sido meticuloso en el paso anterior: si la información ha sido de buena calidad, las conclusiones serán mucho más fáciles de acertar.

Aplica tus conclusiones para crear tus nuevas hipótesis, ahora que sabes que ha funcionado y por qué no ha funcionado aquello que no ha funcionado, es hora de adaptar la actividad de la empresa a esta información. Habiendo hecho esto, vuelve a poner a prueba estas hipótesis perfeccionadas, vuelve a medir resultados, vuelve a sacar conclusiones y vuelve a empezar para tener una empresa de máximo valor.

El método Lean Startup en la creación de una empresa

Si bien mantener una empresa es un reto importante, crearla de cero es un reto aún mayor, y precisamente podemos aplicar el método Lean Startup para hacerlo más fácil y asegurar un mayor éxito.

Si hay algo bueno del Lean Startup, además de su eficacia, es su versatilidad, sus pasos se pueden aplicar a todo tipo de situaciones, particularmente a las que se enfrenta una empresa para su creación. Uno de los primeros retos a los que se enfrenta una empresa de reciente creación o en proceso de crearse es encontrar un “nicho” en el mercado, un lugar donde posicionarse, crecer y ser lo más rentable posible. Encontrar este lugar es mucho más fácil gracias al método Lean Startup, midiendo nuestros resultados, sacando conclusiones y aplicándolas podremos dirigir a nuestra recientemente creada empresa al mayor éxito posible. 

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