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¿Qué es la globalización?

En el ámbito de las relaciones internacionales, la globalización se manifiesta en diversas formas:

  1. Interconexión económica: La globalización ha facilitado el movimiento de bienes, servicios, capitales y tecnologías a través de las fronteras nacionales. Esto se refleja en la expansión del comercio internacional, la integración de las cadenas de suministro globales y el aumento de las inversiones extranjeras directas.
  2. Interdependencia política: Los Estados y las instituciones internacionales están cada vez más interrelacionados, lo que resulta en una mayor interdependencia política. Los problemas globales, como el cambio climático, el terrorismo, la migración y la seguridad cibernética, requieren cooperación y coordinación entre los Estados para su resolución efectiva.
  3. Intercambio cultural: La globalización también implica la difusión de ideas, valores, prácticas culturales y estilos de vida a través de las fronteras. Los avances en las comunicaciones, como Internet y las redes sociales, han facilitado este intercambio cultural, aunque también han planteado desafíos en términos de preservación cultural y diversidad.
  4. Transformaciones tecnológicas: Los avances tecnológicos, especialmente en áreas como la informática, las telecomunicaciones y la biotecnología, han sido impulsores clave de la globalización. Estas tecnologías han reducido las barreras geográficas y temporales, permitiendo una mayor conectividad e interacción entre personas y organizaciones de todo el mundo.

En resumen, la globalización en el contexto de las relaciones internacionales se refiere a la creciente integración y conectividad a nivel mundial en los ámbitos económico, político, cultural y tecnológico.

Si bien ha generado beneficios significativos, también ha planteado desafíos en términos de desigualdad, conflicto y pérdida de soberanía nacional.

La comprensión y gestión adecuadas de la globalización son cruciales para abordar estos desafíos y aprovechar sus oportunidades de manera equitativa y sostenible.

Es tarea imposible hoy en día el pensar en un tema que no esté influenciado directa o indirectamente por la famosa globalización.

Aunque situaciones que se podrían categorizar como “globalización” ha habido desde tiempos antiguos, el fenómeno como tal existe desde mitad del siglo pasado. Pero para ver sus problemas no hay que mirar más lejos que hace doce años.

La crisis financiera de 2007

La crisis financiera de 2007 tuvo a sus causantes en Estados Unidos, y a sus afectados en todo el mundo.

De no ser por la carencia de controles de capitales de la época (causada por la creencia de que iba en contra de la globalización financiera), los créditos basura estadounidenses no habrían cruzado fronteras y el impacto de esta crisis en el planeta habría sido menor.

Suceso parecido es el conocido como “pecado original”.

“Pecado original”

Este se da cuando economías emergentes adquieren mucha deuda en monedas extranjeras y, debido a la volatilidad de su moneda nacional, acaban pagando altísimas sumas.

Otro reto al que se enfrenta la globalización es la disparidad de poderes.

Disparidad de poderes

Cuando un país como Estados Unidos puede ejercer bloqueos y sanciones a voluntad usando el poder del dólar, no podemos hablar de un sistema justo.

El gigante americano doblega la voluntad de cualquier nación e impone sus intereses propios.

Esta circunstancia se ha agravado con los años y empeora dependiendo de sus gobernantes, como con Trump.

Interdependencia económica

Como ya mencioné anteriormente, la globalización también conlleva interdependencia.

Reiterando la presencia del presidente Trump, es de todos sabido que la última ralentización económica se debió en parte a su guerra comercial con China, además de sus arbitrarias medidas.

Cuando un líder de una nación tan poderosa toma una decisión tan ciega en una materia tan importante como el comercio con China, es de esperar que los resultados nefastos estén a la vuelta de la esquina.

No solo no ha conseguido potenciar la industria americana, sino que ha causado una caída tal en su economía y en la china que ha temblado el planeta entero.

Y aunque muchos se excusen en la falsa teoría de que las recesiones son cíclicas y naturales, lo cierto es que no había motivos para pensar en que se avecinaba una.

Asimismo, merece especial mención la teoría de que la interdependencia generada por la globalización produce paz total.

Y es que aunque esta paz es visible en la forma no bélica de solucionar las tensiones internacionales que se ha aplicado durante el último siglo, no hay que olvidar las salvedades.

En la acutalidad, son Oriente Medio y África, que siguen sufriendo por la sed de recursos de Occidente, y las nuevas guerras económicas que están a la orden del día.

Les habla un declarado adorador de la globalización, la cual ha generado avances y colaboración sin precedentes en la historia. Pero las imperfecciones deben ser tratadas. Y las soluciones existen.

Desde los controles más exhaustivos de capitales y medios financieros, hasta instituciones internacionales realmente justas que equilibren la balanza de poder.

Si hemos mejorado, no nos hará falta un choque para abordar dichos problemas, como ha sido en el siempre pasado.

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