¿Qué son las Denominaciones de Origen?

“Pónganos un poco de jamón de Jabugo”, “un par de Tequilas por favor”, “¡brindemos con Champagne!” “¡Qué buenas están las anchoas de Santoña!” “Una copa de Montilla-Moriles”, “un buen whisky escocés”, “qué rica está la Torta del Casar”, “el aceite de oliva virgen extra de Baena es inmejorable”. Estoy convencido de que en algún momento has pronunciado alguna de estas expresiones. Yo lo he hecho, y raro es que alguien, incluso no gustándole, por ejemplo, el vino, no sepa lo que le van a servir si pide un Rioja o un Ribera. ¿A qué se debe esto? Os presento a la protagonista de mi primer artículo en Relaciónateypunto: la Denominación de Origen. Realmente su nombre completo es Denominación de Origen Protegida, también abreviada en las siglas DOP.

Si bien es cierto que, seguramente, pocos de los lectores que nos lean, no conocerán lo que es una Denominación de Origen, no quiero entrar en materia sin dar un pequeño bosquejo de su definición e historia. Podemos encontrar tantas definiciones como fuentes de información existen pero, como iréis viendo en mis publicaciones, en la mayoría de ocasiones tomo como referencia a la Real Academia Española, que la define como el “signo distintivo de carácter geográfico utilizado para singularizar aquellos productos agroalimentarios que deben su calidad exclusiva o primordialmente al lugar en el que se producen y elaboran”. En pocas palabras, se aplica a productos agroalimentarios y lo que hace es realzar su calidad por el hecho de ser de donde son.

En España existen alrededor de 100 Denominaciones de Origen solamente en vinos, más de 30 si hablamos de aceite de oliva y la cifra sigue en aumento si vamos sector por sector dentro de los productos agroalimentarios. Es más, en el año 2015, las Denominaciones de Origen obtuvieron su propia Ley. (Sí, tenemos una Ley también para este tema. Aunque, en realidad, en España tenemos leyes, reales decretos, reglamentos, y normas de todos los tipos como para acabar con el Amazonas a golpe de impresora si quisiésemos tener en papel todo el contenido que diariamente se publica en el BOE y demás boletines oficiales. Pero bueno, ese es otro tema del que puede que algún día escriba sobre él).

Volviendo al protagonista de este artículo, me voy adelantar con la conclusión final: las Denominaciones de Origen son muy importantes a la hora de exportar nuestros productos. Pero ¿por qué?

Ventajas:

  • La primera de ellas es, sin duda, que aumenta las posibilidades comerciales de los productos. Por el mero hecho de poder poner la pertenencia de Denominación de Origen de La Rioja, ese vino ya cobra, de partida, un valor añadido superior a otro que no la tenga. En términos de exportación, vender un producto fuera es bastante más sencillo si lleva el sello de la Denominación de Origen. Eso es un hecho, solo tienes que bucear un poco en nuestro amigo Google y encontrarás datos estadísticos y comparaciones que reflejan como las ventas de los productos con Denominación de Origen suben y su tendencia es claramente ascendente. Aunque también influyen otros factores de marketing.
  • En paralelo a la anterior ventaja, nos encontramos con que los productos pertenecientes a tal Denominación de Origen sufren un mayor control en su proceso de cultivo y transformación, y dichos controles suelen considerarse sinónimos de garantía de calidad del producto, así como de una mayor garantía de seguridad alimentaria.
  • Las Denominaciones de Origen tienen el respaldo de instituciones y organismos públicos. Gracias a ello, nuestro producto obtiene una promoción y los potenciales clientes lo pueden llegar a conocer o a catalogar incluso antes de probarlo. Una Denominación de Origen con renombre y que se preocupa de posicionar su “marca” adecuadamente puede ser una gran baza.
Mapa denominaciones de origen vino en la Unión Europea

Sin embargo, no son la panacea y también cuentan con desventajas. Veamos las principales:

  • Pertenecer a una Denominación de Origen no es gratis. Y esto puede suponer un hándicap para muchas empresas.
  • Las acciones de las instituciones que controlan la Denominación de Origen repercuten directamente en la imagen de nuestro producto, queramos o no. Es más, incluso cuando hay un problema con otra marca dentro de nuestra Denominación de Origen, las consecuencias pueden afectarle a nuestro producto y que, en los medios de comunicación, se hable de un problema con, por ejemplo, los vinos de La Rioja cuando, a lo mejor, el problema es solamente con los vinos de tal marca.
  • Adiós a las innovaciones. ¿Estás dentro de una Denominación de Origen? ¡Enhorabuena! Pero aquí no se innova ni se cambia, este producto se hace así, así y así y ya sabes, como cambies lo más mínimo ciao ciao. No hay oportunidades a la innovación y a buscar nuevos productos dentro de una Denominación de Origen.

Para más: El control oficial de las Denominaciones de Origen Geográficas en España

Que persona más equilibrada soy, tres ventajas y tres desventajas y sin haberlo planeado… Te estarás preguntando si, finalmente, pesan más las ventajas y las desventajas y, te aseguro que la balanza dependerá de cada producto, cada empresa y cada Denominación de Origen. Algunas preguntas a las que deberíamos responder para saberlo podrían ser: ¿venderé más con el sello en mi producto de tal Denominación de Origen? O, ¿venderé más si puedo modificar mis productos y prescindir de las directrices de la Denominación de Origen?

Llegados a este punto te preguntarás que si no hay más opciones, así que hablemos de la Indicación Geográfica Protegida o IGP. La principal diferencia entre una Denominación de Origen y una Indicación Geográfica Protegida recae en si las fases de producción, transformación y elaboración del producto se elaboran dentro de la zona geográfica propia, como es el caso de la primera, o, si alguna de dichas fases sale fuera de dicha zona. La manía de ponerle fronteras, puertas y límites a todo… ¿acaso crees que el sabor del vino variará un ápice porque se embotelle en el otra margen del río?

Concluyendo, desde una perspectiva de colocar tu producto en los mercados internacionales, son una gran ayuda en la mayoría de los casos. Las Denominaciones de Origen juegan un papel fundamental en el Comercio Internacional, pertenecer a una Denominación de Origen con renombre no tiene precio. Los mercados internacionales acogen de una forma mucho más positiva todo producto alimentario que lleve aparejadas unas medidas, unas características y unos estándares, como es el caso de las Denominaciones de Origen. Además, estas ayudan a que su zona geográfica empiece a si no ser ubicada, al menos se conozca internacionalmente.

Sin embargo, debes tener en cuenta que para pertenecer a una Denominación de Origen se deben seguir unas directrices, y esto puede llegar a coartar el progreso y venta del producto. “Adaptarse o morir”, y parece que hay quienes eligen la segunda opción.

Si te interesa saber más puedes echarle un ojo a este informe de Raquel Bravo sobre la Incidencia de la protección de las denominaciones geográficas en el comercio internacional agroalimentario.

Si estás leyendo estas últimas líneas de mi primer artículo en esta web, te doy las gracias por ello y te invito a que sigas leyendo tanto los míos que iré publicando próximamente, como los de mis compañeros que, sinceramente, tienen muy buen nivel y seguro que te gustan.

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