Viejos actores, un escenario inesperado: ¿qué importancia tiene el Ártico en el dominio geopolítico internacional?

En las últimas décadas se han producido cambios a nivel internacional tan importantes que han supuesto cambios profundos en el paradigma internacional. Uno de ellos, sin lugar a dudas, ha sido la concienciación mundial de la necesidad de paliar el cambio climático. Con la proliferación de desastres medioambientales (como los vertidos de petróleo, deforestación, explotación de recursos naturales, etc.) llevados a cabo por el ser humano en los últimos años, el aumento de desastres naturales ha sido de grandes magnitudes, llevando al planeta a un punto límite en el que es necesario reaccionar, teniendo que hacer frente a procesos de cambios extremos de temperatura, desertificación, inundaciones, entre otros efectos derivados de la contaminación del planeta. Con todo ello, los riesgos relacionados con el medioambiente han elevado su posición en la escala de riesgos globales más posibles y peligrosos[1], tanto por su probabilidad como por su impacto, llegando a nuestras vidas para quedarse y generando la necesidad de luchar contra este problema.

La respuesta normal a este tipo de problemas sería buscar la forma de poder mejorar las actividades y costumbres que generan la degradación ambiental a la que nos enfrentamos y ser capaces de encontrar alternativas posibles que funcionen paralelamente con un desarrollo global y ambiental. Pues bien, nada más lejos de la realidad, algunos países (en su mayoría las potencias internacionales por defecto, desde EEUU hasta Rusia) han decidido que es posible aprovecharse de las situaciones derivadas del cambio climático para sacar provecho y aumentar así su poder geopolítico y geoestratégico futuro, acumulando posiciones en el mundo que hace 20 años sería inimaginable. Por desgracia, para la mayoría, el deshielo es uno de los mayores efectos negativos del cambio climático, debido en su mayor parte al aumento de las temperaturas observadas en los lugares más fríos del planeta, y afecta en su mayor parte a la zona geográfica central de este análisis, el Ártico. Esta región ha sufrido y seguirá sufriendo un drástico aumento de la temperatura que hará mella en la cantidad de hielo presente en esta zona, siendo visto como una gran oportunidad para ciertos actores internacionales y que, nuevamente, han decidido que sus intereses nacionales se superponen a los del resto  del mundo, iniciando una lucha por el control de esta zona que dará que hablar en los próximos años.

Potencias como EEUU y Rusia han decidido que es posible aprovecharse de las situaciones derivadas del cambio climático para sacar provecho y aumentar así su poder geopolítico y geoestratégico futuro.

Aunque no parezca que esta zona tenga demasiada importancia a simple vista, la realidad es muy distinta. El área ártica tiene en su composición países como Rusia, Noruega, Dinamarca y Estados Unidos, además de Finlandia, Suecia o Islandia. Y, lo más importante para estos Estados, es que en ella encuentran numerosos intereses, que abarcan distintos ámbitos interrelacionados entre sí, de los cuales para este análisis destacaría los siguientes:

  • La exploración y perforación en busca de recursos minerales (desde Uranio hasta las denominadas tierras raras[2]) e hidrocarburos;
  • El deshielo permite que se exploren nuevas rutas marítimas, que conectan Norteamérica con Rusia y pueden acortar los tiempos de comercio, pudiendo ser una alternativa a las rutas que pasan por el Canal de Suez o Panamá;
  • Otra consecuencia de lo anterior es que se han puesto en duda las fronteras de los países que tienen territorios en el Ártico o cerca del mismo, como Dinamarca o Noruega, donde la primera posee Groenlandia (la isla más grande del mundo, y que, con más de 2 millones de metros cuadrados, es un poco más pequeña que Argentina).

Teniendo estos tres escenarios principales a grandes rasgos, es necesario describir los intereses de los actores citados con anterioridad para entender el grado de importancia geopolítica que tiene el Ártico y el potencial estratégico a nivel internacional que demuestra esta zona. Los principales actores que se encuentran en esta disputa son:

Estados Unidos

Comenzando por la potencia internacional por excelencia, se puede observar que desde mitad del siglo XX ha ido interesándose bastante en esta parte del mundo. Desde que situara una base militar (aérea) en Groenlandia, conocida como la Base de Thule[3], los estadounidenses han intentado una y otra vez aumentar su poder en la región. De estos intentos cabe destacar las modificaciones de esta base para vigilar a los aviones rusos durante la Guerra Fría hasta ser hoy en día una de las bases aéreas más importantes, contando con un sistema de Detección Temprana de Misiles Balísticos (BMEWS por sus siglas en inglés). Pero, sin duda alguna, la polémica surgió el pasado agosto de 2019, cuando el Presidente Donald Trump tuvo la iniciativa de comprar Groenlandia al país danés, porque afirma tener un interés estratégico importante.

La importancia estratégica radica en dos facetas. La geopolítica, dada su situación geográfica, controlar las rutas del Círculo Polar Ártico sería un gran paso para gobernar una buena parte de lo que puede llegar a ser una región comercial muy extensa, así como tener acceso a un aumento de la vigilancia de la zona para ejercer contrapeso a los rusos. Y la económica, donde el Geological Survey (Instituto Geológico)  de EEUU ha determinado que el Ártico puede albergar una gran cantidad de hidrocarburos, hasta el 30% del gas no descubierto del mundo y el 13% del petróleo[4], por lo que el deshielo está siendo visto como una oportunidad para iniciar la lucha por realizar las perforaciones en su búsqueda. Además, es una zona rica en minerales preciosos y recursos naturales que van desde las tierras raras hasta el litio o el cobalto.

Mapa: AP Graphic/Francois Duckett[5]

Por todo ello, la región presenta unas oportunidades que, a ojos de los EEUU, no pueden ser desaprovechadas. Y aunque la oferta de compra no haya sido siquiera valorada por el gobierno danés, la presencia de los norteamericanos está aumentando a través de ayudas a proyectos civiles de extracción. Además, buscan aumentar dichas ayudas para ejercer un mayor control de ciertas zonas claves a partir de la presencia de expertos estadounidenses en múltiples proyectos de extracción de hidrocarburos y minerales que cuentan, esta vez sí, con la aprobación del gobierno de Dinamarca.

Dinamarca

Al hilo de lo anterior, Dinamarca tiene intereses directos en la región. Tiene fronteras con el Círculo Polar Ártico e incluso terrestres con Canadá, todas ellas a través de Groenlandia, que pertenece oficialmente al Reino de Dinamarca desde 1953. Teniendo como territorio a la isla más grande del mundo, Dinamarca dispone de numerosas oportunidades para con el dominio del Ártico; sin embargo, no quiere verse enfrentada con las grandes potencias y ha decidido mantener un papel secundario y beneficiarse de los intereses de países como EEUU o China. Donde ambos tienen presencia en suelo groenlandés a través de inversiones en proyectos de extracción o proyectos militares como la Base de Thule, y que, además, es un socio importante para la OTAN y EEUU. Además, Dinamarca se está beneficiando del dinero y las inversiones que ambos países realizan para mantenerse “neutral” y no tener conflictos mayores (aunque la presencia china inquiete cada vez más a los norteamericanos).

Noruega

Otro actor que tiene una importancia que radica en su situación geográfica y no en su poderío económico o militar es el Reino de Noruega. Éste Estado ha tenido sus disputas principales en esta zona con Rusia a la hora de delimitar sus fronteras y, aunque hayan llegado a un acuerdo en 2010[6], con la presencia de nuevas potencias en busca de un mayor control no parece que en un futuro próximo vayan a mitigarse nuevos recelos por mantener sus fronteras. Además, este país busca aumentar sus reservas de hidrocarburos, donde una de las salidas más naturales para su búsqueda es hacia el norte y no dudará de reclamar su parte, puesto que históricamente ha sido un actor fundamental en esta zona.  Por lo tanto, su papel será relevante porque puede que busque una alianza con Rusia (tanto en el ámbito económico como posiblemente militar), por sus constantes idas y venidas, para contrarrestar el peso de otras potencias, porque ya es conocido, el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

Canadá

Aunque menos polémico que el resto, se encuentra en medio de esta pugna por el control de esta zona, por razones que van desde una mayor vigilancia de sus aguas territoriales hasta un interés económico indudable que presenta dada su presencia en la zona del Ártico. Recientemente, el gobierno canadiense, con Justin Trudeau a la cabeza, ha presentado un documento que desarrolla su nueva política del Ártico. Esta nueva política está basada en ocho prioridades, entre las que destacan el desarrollo de infraestructura y a nivel económico, a diferencia de la anterior política[7] que se diferencia por una preocupación mayor en cuanto a la seguridad y a la protección de la soberanía canadienses frente a las amenazas en esta zona. Pero, además, el proceso de deshielo afecta a suelo canadiense, por lo que tendrá que hacer frente a esta situación mientras que intenta  fortalecer su posición. Y para lo anterior seguirá su alianza tradicional con su vecino estadounidense, con el que comparte ciertos intereses económicos  y, por su proximidad, son socios históricos y pueden contrarrestar al resto de actores de este conflicto.

Rusia

Este análisis no sería posible sin citar a uno de los actores con más presencia y potencia en la zona, con Vladimir Putin como líder. Los intereses rusos en la zona siempre han estados caracterizados por su alta militarización, y por la proximidad geográfica de diferentes puntos estratégicos del Ártico, siendo la principal la llamada Flota del Norte de Rusia, que es la base principal de la Armada de Rusia y defiende el territorio del círculo ártico.

Esta región es de vital interés estratégico para el líder ruso, puesto que es la potencia que más capacidad naval tiene en dicha zona para fomentar las nuevas rutas y realizar las perforaciones y búsquedas de recursos; lo que es un gran punto a favor para su dominio geopolítico. Al tener un sector exportador bastante dependiente de los hidrocarburos, los rusos no han dudado en ver la oportunidad que se le presenta en esta transformación provocada por el deshielo que sufre la zona. Por lo tanto, al tener más experiencia naval en travesías por las complicadas aguas heladas y respaldada por las grandes compañías de hidrocarburos rusas, Rusia se presenta como el enemigo a batir en la región pues presenta la mayor capacidad para hacerse con el control de la zona y por la gran cantidad de intereses económicos y militares que no se puede permitir dejar escapar.

China

El gigante asiático, que se encuentra en todas las disputas internacionales más importantes, no pierde ninguna ocasión para desplegar sus raíces en cualquier parte del mundo, desde África hasta América, y el Ártico no iba a ser para menos. Aunque el enfoque que tiene en esta región es bastante distinto al de América del Sur. En el 2018 el gobierno chino lanzó su hoja de ruta sobre su política del Ártico, la cual destaca por la fijación china de conseguir dominar algunas rutas marítimas para beneficiar su proyecto de la Ruta de la Seda Polar. Para la cual  aprovechar las rutas del norte significaría acortar el tiempo de transporte, así como sus costes, convirtiendo estas rutas en una alternativa al estrecho de Malaca. Un ejemplo de los objetivos chinos es el aumento de su presencia en Groenlandia, aportando recursos económicos para la obtención de recursos minerales e hidrocarburos, apoyando iniciativas del gobierno groenlandés y mostrando que puede ser un socio bastante interesante para la región.

El gigante asiático, que se encuentra en todas las disputas internacionales más importantes, no pierde ninguna ocasión para desplegar sus raíces en cualquier parte del mundo, desde África hasta América, y el Ártico no iba a ser para menos.

Fuente: BBC Mundo

Con todos estos actores en la escena, el escenario más probable no es el de confrontación directa de unos países contra otros, sino un sistema de alianzas que equilibre de la forma más eficiente posible los intereses de todas las partes. Por ello, es posible que China no quiera poner todos sus recursos económicos sobre esta zona directamente, por lo que un acuerdo con Rusia es la opción más favorable para el gigante asiático, sacando partido de la experiencia rusa y de sus recursos. Dada esta primera coalición, Noruega no puede pasar por alto esta alianza, pudiendo ser parte de la misma, tanto por proximidad como por interés. Y puesto que existe la posibilidad de beneficiarse de la extracción de recursos aportando en la medida de sus capacidades, puede evitar implicarse a fondo mientras que tiene consecuencias positivas en sus relaciones con ambos países. Esta alianza a tres, será clave en dos vías: tanto para el desarrollo de las rutas comerciales por parte de China y Rusia como la extracción de recursos para los tres miembros.

El escenario más probable no es el de confrontación directa de unos países contra otros, sino un sistema de alianzas que equilibre de la forma más eficiente posible los intereses de todas las partes.

Por otra parte, para contrarrestar esta unión oriental, existe una alta probabilidad de que progrese la opción de llegar a acuerdos entre EEUU y Canadá, que, por su simpatía histórica y sus intereses compartidos, buscarán añadir a Dinamarca hacia sus posiciones. Dado que esta última está recibiendo ayudas económicas y recursos económicos para sus proyectos de infraestructura y extracción, puede estar dudando sobre qué posición ejercer en este conflicto por el dominio de la región. Donde un escenario deseable para Dinamarca sería permanecer neutral y seguir aprovechando su situación con uno de los enclaves estratégicos más importantes de esta región,  Groenlandia, además de tener la posibilidad de lograr acuerdos comerciales con las potencias que se muestren más capaces de aportar beneficios al Estado danés.

Concluyendo, el Círculo Polar Ártico ha sido una sorpresa para los intereses geopolíticos internacionales, demostrando que en esta zona se encuentran potenciales ganancias contrapuestas, por las cuales los Estados están dispuestos a dejarse una gran cantidad de esfuerzo para alcanzarlas y demostrar su capacidad de influencia a nivel internacional. Desde rutas marítimas hasta recursos naturales, el Ártico se está convirtiendo en un escenario donde se puede dar un enfrentamiento similar al del Gran Juego[8], donde se enfrentarán los actores que estamos acostumbrados a ver en la escena internacional en un marco totalmente diferente y del cual puede salir uno de los dos bandos altamente beneficiados, reforzando su dominio geopolítico internacional.

[1] Auspiciado por el World Economic Forum, el informe  de referencia para poner en contexto las situaciones más peligrosas que puede sufrir el planeta no es otro que el Global Risk Report es un informe anual que representa los riesgos globales más probables y su impacto en la actividad del ser humano, explicando sus causas y consecuencias e ilustrando a través de gráficos claros las consecuencias que podrían llegar a tener.

[2] las tierras raras son un grupo muy variado de elementos químicos, formadas por 17 elementos químicos (desde cerio hasta lutecio) y suelen ser empleadas para productos electrónicos y relacionados con la industria tecnología, debido a su alto grado de conducción de electricidad y por sus propiedades magnéticas.

[3] En el año 1941, en plena Segunda Guerra Mundial para mantener a esta isla fuera del alcance de la ocupación alemana que había conquistado Dinamarca y que temían que ampliaran la ocupación hasta la isla.

[4] El documento donde se explica está disponible online en: https://pubs.usgs.gov/fs/2008/3049/fs2008-3049.pdf

[5] Está disponible online en: https://futuroverde.org/2017/08/31/el-artico-se-derrite-y-las-empresas-piensan-como-explotar-los-recursos-bajo-el-hielo/

[6] Mediante el cual establecieron sus fronteras en el Mar de Barents, se repartieron a partes iguales alrededor de 175.000 km2.

[7] Auspiciada por el ex Primer Ministro canadiense Stephen Harper.

[8] Es una expresión empleada para hacer referencia a la rivalidad entre los británicos y los rusos por su lucha en el control y dominio de Asia Central y la zona del Cáucaso en el siglo XIX. En este contexto, se emplearía el término para hacer referencia a la lucha entre China-Rusia  y EEUU por el dominio de esta zona.

Referencias:

https://es.dreamstime.com/mapa-de-las-rutas-mar%C3%ADtimas-el-oc%C3%A9ano-%C3%A1rtico-image104769085

https://www.seguridadinternacional.es/?q=es/content/el-%C3%A1rtico-un-nuevo-espacio-en-el-tablero-geopol%C3%ADtico-mundial

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-49440334

https://www.diis.dk/en/trending-topic/how-to-deal-with-china

https://www.icog.es/TyT/index.php/2019/05/que-son-las-tierras-raras/ http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_7544000/7544351.stm

Print Friendly, PDF & Email

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *