Cuatro sencillos pasos para comprender el mercado de divisas

(Modo teletienda.) ¿Harto de dedicar horas y horas al estudio de la economía y no sacar nada en limpio? ¿Te frustra no llegar a comprender el mercado de divisas y su funcionamiento? Si estás cansado de manuales que prometen el oro y el moro, y que no hacen más que enturbiar la disciplina, ¡echa un vistazo al siguiente post! En cuatro sencillos pasos intentaré explicarte en qué consiste, cuáles son sus instrumentos y operaciones básicas y cómo se determina la oferta y la demanda de divisas. ¿Te atreves? Pues vamos allá. (Esquemas e infografías incluidos en la promoción.)

Paso 1.- Conceptos básicos

Para comprender en qué consiste el mercado de divisas, deben abordarse dos conceptos básicos de forma preliminar.

El primero de ellos es, en sí mismo, el mercado de divisas. El mercado de divisas es la estructura organizativa en la que se compran y venden las distintas monedas nacionales. Ni más, ni menos. Esto se debe a que las transacciones internacionales se rigen por un principio básico que compele al pago en la moneda del vendedor. En consecuencia, lo que pretende el mercado de divisas es favorecer las exportaciones y las inversiones trasnacionales.

Pero no todo son luces en el mercado de divisas. También hay sombras, y la especulación es quizá la más alargada de todas. Especular es, según el diccionario, “efectuar operaciones comerciales o financieras con la esperanza de obtener beneficios aprovechando las variaciones de los precios o de los cambios”. Con lo cual, no creo que sea muy osado afirmar que la especulación, al igual que la exportación y la inversión, constituye una actividad económica en sí misma, en el contexto que nos ocupa. 

Aunque la maximización de beneficios es criterio rector de la economía y de la empresa, no son pocos los inconvenientes que la especulación trae consigo, porque:

a) Drena recursos de la actividad productiva;

b) Provoca inestabilidad en los mercados;

c) Genera riesgo e incertidumbre entre los operadores financieros;

d) Comporta una rentabilidad alternativa desigual;

e) Suscita escasas iniciativas públicas de contención; y, por último,

f) Distorsiona la libre competencia.

Es por todo esto que la especulación debe restringirse. Y baste un sencillo ejemplo para comprender por qué: el crash de la Bolsa de Nueva York y la crisis del ’29; una crisis financiera, productiva y bursátil que inauguraría uno de los mayores periodos de recesión de nuestra Historia, la Gran Depresión. Entre sus causas están el desplome industrial, el stock de materias primas y el aumento del desempleo, pero también la deriva inflacionista de los años inmediatamente anteriores, el descenso de los precios y, atención, la especulación bursátil. Las consecuencias fueron devastadoras. En lo económico, destaca la retirada de los capitales estadounidenses invertidos en Europa y una importante reducción de los flujos comerciales; en lo social, revoluciones, huelgas y manifestaciones que fueron duramente reprimidas e importantes limitaciones sindicales; y finalmente, en lo político, surgiría el caldo de cultivo en el que habrían de germinar los autoritarismos del siglo XX. En definitiva, inestabilidad e incertidumbre por doquier. Y es que la especulación, sin ser detonante principal de esta situación, sí que contribuyó en parte a la conflictividad que se desataría en lo sucesivo. En Alemania, uno de los países más damnificados, se llegaron a envolver las pastillas de jabón en marcos por la depreciación de los tipos de cambio.

¡Vaya! ¡Aparece el segundo concepto básico! ¡El tipo de cambio!

Tipo de cambio es, simple y llanamente, el nombre que recibe el precio relativo de los bienes y servicios denominados en una moneda respecto a otra, y para comprender su importancia, es decir, el papel que juega en el mercado de divisas, deben traerse a colación otras dos nociones básicas: la demanda y la oferta de divisas.

La demanda de divisas es aquella que proviene de los residentes del lugar para pagar a los residentes extranjeros. Y la oferta de divisas es justo lo contrario: es la que proviene de los residentes extranjeros para pagar a los residentes del lugar de referencia. 

Cuando ambas interaccionan en el mercado de divisas, ocurre lo siguiente: si la demanda de divisas es mayor que la oferta, los tipos de cambio aumentan; y si, por el contrario, la oferta supera a la demanda, los tipos de cambio disminuyen. Es en este juego, en esta lógica, en la que vive el mercado de divisas. Todas las operaciones que tienen lugar en el mercado de divisas, así como los instrumentos que rigen en él, siguen esta sencilla premisa.

Paso 2.- Operaciones del mercado de divisas

Centremos ahora la atención en las operaciones del mercado de divisas. Las distintas operaciones que pueden tener lugar en el mercado de divisas se producen en relación con la apreciación o depreciación de dos monedas en liza.

La apreciación se produce cuando una moneda se reevalúa, es decir, cuando su precio sube respecto a otra, lo cual implica que las exportaciones, la inflación, el Índice de Precios al Consumo (IPC) y la inversión disminuyen. Que ocurra tal cosa es favorable para las industrias que compran desde el exterior. 

La depreciación es el fenómeno contrario. Tiene lugar cuando la moneda se devalúa, esto es, cuando baja su precio respecto a otra. Los efectos que produce son diametralmente opuestos a los de la apreciación, como se podrá intuir: la exportación, la inflación, el IPC y la inversión tienden a aumentar. Con lo cual, los principales beneficiarios de esta tendencia serían las industrias que venden hacia el exterior.

Ni la una ni la otra son buenas en exceso. Se trata, en todo caso, de buscar un sano equilibrio para mantener la moneda estable. Sin embargo, en el marco de las relaciones internacionales, el juego que dan estos expedientes constituye un instrumento estratégico de política exterior. Sirvan como ejemplo las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. La deriva proteccionista que imprime Donald Trump a la política comercial desde 2016 pretende, fundamentalmente, atajar la competencia desleal de China en materia de propiedad intelectual. Activado el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, las relaciones bilaterales se recrudecen. Los dos países se enzarzan en una escalada arancelaria que acabaría teniendo unas repercusiones globales, y así, entre represalias y retorsiones, China opta en un determinado momento por devaluar su propia moneda a mínimos históricos. Los efectos de esta medida obligaron al mandatario norteamericano a flexibilizar su postura; el daño potencial que asumía la economía americana desaconsejaba mantener el pulso…

Ejemplos como este justifican en cierta medida las intervenciones del mercado de divisas. Para corregir sus desequilibrios, existen cuatro líneas de actuación básicas:

Una primera sería la compraventa de moneda nacional en el mercado

  1. Al vender, si la moneda está apreciada, aumentaría la oferta de divisas y disminuiría el tipo de cambio; y 
  2. Al comprar, en el caso de que la moneda esté apreciada, el aumento de la demanda de divisas conllevaría el incremento del tipo de cambio.

En segundo lugar, estaría la limitación de la moneda extranjera. Prohibir la compra de ciertos productos extranjeros, reducir las reservas a disposición de los turistas o restringir las inversiones nacionales en el extranjero son algunas medidas posibles.

En tercer lugar, podría aludirse a la adopción de políticas económicas para mejorar la cotización, en congruencia con las teorías disponibles para la determinación del tipo de cambio.

  1. Desde un punto de vista comercial, destaca la relativa a la paridad de poder adquisitivo (o PPP, Purchasing Power Parity). En su versión absoluta, permite determinar el tipo de cambio comparando cestas de bienes; sin embargo, existe también una versión relativa que permite determinar el tipo de cambio en función de la tasa de inflación.
  2. Desde un punto de vista financiero, destaca la del inversor que procura obtener el mayor rendimiento posible de sus carteras; rendimientos que pueden ir bien vinculados a los tipos de interés, bien asociados a las variaciones de la moneda. Predecir la reacción de los inversores es una de las estrategias más consolidadas para orientar la cotización de los tipos de cambio.

Por último, cabría destacar el establecimiento de un tipo de cambio diferente. Una alternativa más que se asocia a los instrumentos del mercado de divisas y a la mayor o menor intervención que puede ejercer un gobierno en la determinación de los tipos de cambio.

Echemos un vistazo.

Paso 3.- Instrumentos del mercado de divisas

Los instrumentos del mercado de divisas se catalogan en función del grado de intervención que ejerzan los gobiernos. Surgen así dos polos contrapuestos, podríamos decir. Por un lado, estaría el régimen de gobierno, que avala la intervención del poder público a través del Banco Central (Europeo, en nuestro caso); y justo en el otro extremo, estaría el régimen de mercado, que sin la intervención de los poderes públicos, deja espacio a la ley de la oferta y la demanda para determinar los tipos de cambio.

Partiendo de lo que la doctrina denomina el “trilema de la economía abierta”, que no es sino la interrelación y retroalimentación que se produce entre los tipos de cambio, la libre circulación de capital y la oportunidad de una política monetaria autónoma, existen diversos modelos o instrumentos que condicionan la evolución (la cotización) de los tipos de cambio.

Para ser sistemáticos, el siguiente esquema refleja las principales opciones, según su mayor o menor proximidad al régimen de gobierno o al de mercado. Desde la distinción entre tipos de cambio fijos o flexibles, pueden enumerarse hasta siete vías posibles:

Paso 4.- Determinantes de la oferta y demanda de divisas

Entre los determinantes básicos de la oferta y la demanda de divisas, cabría destacar la renta, los precios, los tipos de interés y el tipo de cambio. La evolución de cada uno de estos tiene su impacto en el funcionamiento del mercado de divisas. Así, distinguiendo valores interiores de exteriores, la determinación de la oferta y la demanda de divisas puede explicarse a través del siguiente diagrama:

Estos son los fundamentos del mercado de divisas.

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1 comentario en «Cuatro sencillos pasos para comprender el mercado de divisas»

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