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La logística en la internacionalización empresarial (I)

En el proceso de internacionalización de una empresa es fundamental comprender el papel que juega en ella un plan adecuado de logística.

La logística puede ser definida, básicamente, como el proceso de administrar eficaz y estratégicamente la movilización y asignación de nuestros recursos, el flujo de bienes y servicios y, además, conocer profundamente la información que abarque cualquier punto de la cadena de abastecimiento.

La importancia de lograr una gestión logística adecuada reside en dos factores esenciales: el servicio al cliente y los costes. En estos últimos se encuentran elementos como los seguros, el almacenamiento, manejo, carga y descarga, embalaje, entre otros. Economizar los costes es una de las consecuencias de un buen diseño del plan logístico, por lo que el proceso de creación del plan debe ser eficaz y eficiente.

El principal cometido del plan debe ser optimizar al máximo los recursos logísticos, para que el contenido del mismo sea lo más reducido posible, con la eficiencia y eficacia como pilares en el proceso de elaboración. Algunas claves principales son: claridad, comodidad, rapidez, simplicidad o costes competitivos, entre otros. Estas ayudan a entender de forma inicial el resultado que se busca obtener con el plan de logística. 

De este modo, cualquier proyecto de internacionalización debe conocer  de forma perfecta su producto y su mercado objetivo, para así poder construir un plan logístico que se adapte a tu mercancía.

Características de la mercancía

Las características de la mercancía, tales como peligrosidad, valor, densidad, etc. condicionarán el proceso de transporte,  puesto que durante este último se deberá hacer frente a factores climáticos, temporales (duración del transporte) o las amenazas del entorno para que el producto pueda llegar en buen estado.

Igualmente, la logística se encarga de los productos terminados, la información sobre las características de los mismos, el flujo de materiales, etc. que, básicamente, se resume como el estudio de las funciones básicas de aprovisionamiento, organización, producción y la gestión de distribución. De este conjunto de funciones, para el plan de internacionalización, y en relación con el plan logístico, la distribución es primordial como método para entrar en un nuevo mercado. A modo de explicación de forma gráfica, la cadena logística (que tiene que seguir el plan logístico) es la siguiente: 

Medios de transporte en la logística internacional

Por otra parte, otro de los objetivos principales del plan es el de analizar el conjunto de determinadas actividades que pueden llegar a intervenir en el proceso de transporte internacional de la empresa, donde el proceso clave es la distribución física del producto. Así, planificar, realizar el plan y el control del mismo transporte debe estar supervisado en profundidad, en vistas de reducir posibles problemas.

Al desarrollarse a través de actividades en cadena interrelacionadas, la logística hace que cada decisión influya en el resto. Por ejemplo, en el caso del empleo de un determinado medio de transporte influye en el tiempo de almacenamiento. También, por supuesto, debemos distinguir entre los medios de transporte principales:

  • Transporte marítimo: es el medio más utilizado en el comercio internacional debido a que presenta costes menores y  una mayor capacidad de carga. especializándose en los últimos años en dos grandes variaciones: carga fraccionada y carga masiva, reúne las condiciones preferidas de los comerciantes. 
  • Transporte aéreo: es el medio de transporte que se caracteriza por su gran rapidez. Bastante empleado para acceder a mercados poco accesibles y para el transporte de productos de carácter perecedero o de gran valor. Aunque es el medio más caro en relación al peso, presenta oportunidades de ahorro en caso de capital inmovilizado o para un embalaje más seguro, con menos demoras y menos riesgo de robo. Además, su logística es menos compleja y su utilización es más sencilla.
  • Transporte por carretera: este medio es poco complejo, accesible y permite transportar la mercancía prácticamente cualquier producto que deba ser entregado mediante el modelo “puerta a puerta”. Es bastante rápido y económico.
  • Transporte ferroviario: en este caso el transporte es adecuado para el envío de vagones completos para largas distancias. Apreciándose bajos riesgos de robo, rapidez y con costes relativamente asumibles para productos que cumplan ciertas características. 
  • Transporte multimodal: lo realiza un único operador, emitiendo un documento único pero empleando dos o más medios de transporte. En este medio se da lo que se denomina ruptura de carga, haciendo alusión a la descomposición parcial o total de la carga en sus elementos principales para almacenarlas y transportarlas. 

La figura del transitario en la logística internacional

Otra figura a destacar es la del transitario, que es aquel agente del cargador (ya sea exportador o importador). Para con la elección del transporte, contratación del mismo y la documentación necesaria, la empresa puede emplearse en tratar estos temas o atribuírselas a las manos de un transitario. Estos agentes presentan tres ventajas principales:

  • Reservan grandes espacios de carga en diferentes medios transporte que luego se encargan de repartir entre sus clientes, por lo que acceden mejor a precios más competitivos donde, en ocasiones, cuentan con su propia flota de transporte inclusive;
  • Se hacen cargo de la tramitación y la documentación necesaria del transporte, que puede ser dificultosa y difícil si nuestra empresa no está habituada a exportar y puede ser muy útil a la hora de internacionalizarse;
  • Son excelentes asesores sobre el mejor medio de transporte según el envío, así como del embalaje necesario y de facilitar el almacenamiento.

De este modo, la figura del transitario debe estar presente en nuestro plan si se quiere añadir un elemento extra de calidad al mismo, puesto que aporta facilidades que tienen un impacto en el aspecto final del plan logístico internacional, tanto a nivel de costes como de eficiencia y gestión de recursos. Por lo que es bastante recomendable plantearse el empleo de este tipo de agentes para conocer de primera mano cómo se organiza la exportación y la introducción en nuevos mercados de la mano de una figura con amplia experiencia en este campo. 

El transporte en la logística internacional

El transporte internacional debe preocuparse por la protección de la mercancía. La protección de la mercancía debe dirigirse en dos caminos relacionados: física y jurídico-económica. Que ésta llegue en perfecto estado es el fin de cualquier plan logístico.

Para ello, el diseño del plan debe contar con numerosos aspectos claves para cumplir este objetivo, desde la mejor elección para el medio de transporte (aéreo, naval o terrestre) hasta las medidas más inteligentes de protección (embalaje, contenedores…) de mercancía. Siempre, además, siendo conocedores de la presencia de la innovación en este ámbito, que ha permitido una enorme reducción de los costes (por ejemplo, del embalaje o el envase), aumentando beneficios y permitiendo ser más competitivo.  

El envase y el embalaje en el transporte internacional

Para la protección física, es necesario mencionar el envase  y el embalaje. El envase es aquel recipiente que se conserva y transporta la mercancía. Su objetivo reside en la venta, por lo que fracciona y se adapta la mercancía a factores como el mercado, consumidor, etc. y en él se describe la información del producto y sus características.

En resumen, envuelve el producto, lo protege, lo presenta y se emplea para la venta. Por otro lado, el embalaje trata de asegurar que la mercancía llegue en perfecto estado a su destino, intentando combinar seguridad con los costes más bajos posibles y siempre cumpliendo la normativa vigente. Asimismo, incluye al conjunto de actividades dirigidas a asegurar una cobertura exterior al envase, teniendo así diferentes objetivos: proteger, informar, exhibir e identificar a la mercancía. 

Del mismo modo, el medio de transporte y su duración condicionarán el tipo de embalaje. Nunca olvidado que la prioridad del embalaje es adaptarse al producto y sus condiciones de almacenamiento, puesto que entran en juego factores climáticos o de manejabilidad. 

Al ser especialmente concebidos para el transporte, las unidades de carga, o embalajes, están diseñados para que el transporte se consiga aún por diferentes vías y sin que la carga sufra algún daño. En este sentido, los más utilizados son: contenedores y palés. Los contenedores más empleados son: 

  • El contenedor multimodal (Dry Van, High Cube; Open Top, Open Sidem Tank e Igloo);
  • Unidades de carga: TEU y FEU
  • Y, dentro del embalaje, las cargas más frecuentes son FCL (Full Container Load) para cargas totales y LCL (Less container Load) para cargas parciales.

Los palés son el armazón de madera, plástico u otro material que se emplea para el movimiento de la carga, facilitando su manejo de la mercancía. Para no detenernos demasiado en este punto, los más frecuentes son los palés universales (isopalé) y el palé europeo, cuyas diferencias radican fundamentalmente en su tamaño.

La protección jurídico económica

La protección jurídico-económica de la mercancía es un aspecto esencial a tener en cuenta. Teniendo como principal función reponer un daño al asegurado en caso de sufrirlo, la restitución al máximo posible de su situación patrimonial anterior es la base de este punto. La protección tiene su origen en la existencia de la cadena riesgo (posibilidad de daño futuro) –siniestro (materialización del riesgo) –daño (perjuicio producido a raíz del siniestro). La figura más importante es el contrato de seguro

Al estar las mercancías a un grado de exposición alto deben convivir con una amplia gama de riesgos que pueden atender durante el proceso de transporte y que, en ocasiones, deben recorrer largas distancias. Para protegernos de este grado de  incertidumbre es aconsejable disponer de un seguro para la mercancía.

El almacenamiento en el transporte internacional

En relación al almacenamiento, los aspectos fundamentales del mismo radican en: 

  • Tiempo de almacenaje en función del coste;
  • Riesgo de robos, roedores, etc.; 
  • Condiciones exteriores del almacenaje (si se encuentra en interior o a la intemperie, por ejemplo).
  • La vigilancia y seguridad del lugar de almacenamiento; 
  • Grado de mecanización del almacenamiento.

Todo lo anterior debe constar en un plan logístico adecuado, pues para afrontar la entrada en un mercado nuevo y ampliar la actuación de la empresa es necesario conocer los factores de almacenaje tanto durante el transporte como en el destino final de nuestro producto.

Elección del medio de transporte

Otro elemento a destacar, siendo clave en la fundamentación del plan logístico, es la elección del medio de transporte. Adecuando siempre el plan al producto que se quiere transportar, la principal pregunta que debe ser respondida es qué medio de transporte responde mejor a la relación coste-seguridad. Donde el coste de transporte suele tener efectos más allá de los previstos, puesto que pueden llegar a condicionar los precios de venta y, consigo, podría dificultar la entrada del producto en el nuevo mercado. Por lo anterior, es necesario tener en consideración distintos factores, tales como: 

  • Conocer las posibilidades de transporte acorde a nuestro producto;
  • Momento del año en el que se transporte y su frecuencia;
  • Coste de cada medio de transporte;
  • Impacto ecológico;
  • Acuerdos importador-exportadores.
  • Tipo de mercancía 

Como decíamos, la naturaleza y las características de los diferentes productos tienden a influir en la elección del medio de transporte, en la unidad de carga, en los sistemas de manipulación y de almacenaje. Por lo tanto, hay que distinguir entre los siguientes tipos de mercancías:

  • Mercancía general: presentadas en fardo, caja, barril, etc. ya sea agrupadas o en unidades sueltas y transportada en su mayoría en contenedores.
  • Mercancía a temperatura controlada: productos refrigerados, calientes, ultra congelados o congelados. 
  • Mercancía a granel: sin necesidad de algún envase o embalaje, con posibilidad de ser transportada en cisternas, contenedores, buques graneleros, entre otros.
  • Mercancía especial: por su peso, volumen o forma puede requerir de mantenimiento específico o puede que el transporte se vea afectado por normativas especiales.
  • Mercancía peligrosa: perjudicial o nociva, puede ir envasada o al granel, y su transporte requiere un alto grado de cuidado debido al riesgo de desprender residuos, gases, humos, vapores o polvos que puedan ser peligrosas.
  • Carga rodada: en este tipo se encuentran aquellas mercancías que se deslizan sobre ruedas, tales como los automóviles o relacionados. 
  • Otras mercancías, como los animales vivos o  de un alto valor.

Tener claro qué plan de logística internacional seguir en nuestras exportaciones es crucial en el propio proceso de expansión internacional. La expansión internacional es un proceso en el que confluyen diversos aspectos que hay que tener en cuenta para que sea lo más óptima posible.

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2 comentarios en «La logística en la internacionalización empresarial (I)»

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