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¿Qué es una estrategia de adaptación?

Una estrategia de adaptación es aquella por la que una empresa lleva a cabo medidas como reacción a los cambios en el contexto donde opera y que requieren la adaptación de su funcionamiento interno con el fin de mejorar sus resultados.

El objetivo de este post consiste en analizar las diferentes situaciones que requieren una adaptación en el mundo empresarial y explicar cuál es la forma en que las empresas deben llevar a cabo las estrategias de adaptación durante el transcurso de su actividad productiva.

La estrategia contraria a la de adaptación sería una de estandarización, es decir, aquella donde los procesos que la empresa lleva a cabo son los mismos para todas las situaciones, independientemente de sus características particulares. Esta estrategia es útil en aquellos casos donde el producto (normalmente no aplica a servicios) que se vende es sencillo en sí mismo y la adaptación del funcionamiento de la empresa sería más costoso que los posibles beneficios que se podrían obtener con una mejor aproximación al mercado, con lo que no resulta rentable y se descarta.

En consecuencia, podemos decir que la estrategia de adaptación se debe llevar a cabo en aquellos casos donde modificar el funcionamiento de la empresa de acuerdo a las condiciones del entorno vaya a reportar mayores beneficios a largo plazo, a diferencia de mantener una aproximación rígida hacia el mercado. La clave consiste en comprender qué situaciones requieren una adaptación de la estrategia empresarial.

En concreto, una de las tendencias más recientes en el ámbito empresarial consiste en definir el entorno con el acrónimo VUCA, es decir, volátil, incierto (del inglés uncertain), complejo y ambiguo, dando a entender que un entorno VUCA es aquel que se encuentra en un proceso de cambio constante, difícil de predecir. Por tanto, podemos afirmar que las empresas que se encuentren en un entorno VUCA deberán adoptar estrategias de adaptación, mientras que aquellas que se encuentren en un entorno más estable podrán mantener una estrategia de estandarización, considerando que será necesario aplicar medidas de adaptación con mayor frecuencia mientras más habituales y/o dramáticos sean los cambios en el entorno.

Como ya he dicho, las situaciones que motivan la necesidad de adaptación de la estrategia empresarial son principalmente aquellas que modifican las condiciones del entorno de la empresa, aunque también pueden producirse cambios internos que deben ser resueltos por los directivos. En cualquier caso, las principales situaciones a tener en cuenta a la hora de considerar la aplicación de una estrategia de adaptación son:

Cambios en la demanda

El primer aspecto que se tiene en mente a la hora de considerar un cambio en la estrategia de la empresa tiene origen en los cambios en la demanda, que generalmente requieren la modificación del producto o servicio ofrecido, la forma en que se presenta o comunica, etc. En términos sencillos, si aquello que la empresa comercializa no se está vendiendo, la empresa no está cumpliendo su propósito y, por tanto, es necesario remediar la situación.

Cambios en la cadena de distribución

En algunos casos, tal vez el problema no es que la demanda haya perdido interés en el producto o servicio comercializado, sino que este no es capaz de llegar al cliente de forma satisfactoria. Por ello, hay situaciones en las que es necesario analizar la cadena de distribución y observar qué partes de la misma no están cumpliendo su papel al nivel deseado.

Cuando esto ocurre, no siempre es posible modificar la parte de la cadena de distribución que no está funcionando adecuadamente, sino que puede ser necesario crear una nueva cadena de distribución por completo. Será el papel de los directivos decidir si es pertinente llevar a cabo los cambios necesarios en cualquier caso o si es mejor mantener la situación actual hasta que se presenten nuevas oportunidades.

Cambios en el contexto político, económico, social o legal

Desde luego, el principal foco que lleva a la necesidad de cambio en el ámbito empresarial se deberá siempre a los cambios en los contextos político, económico, social o legal, que a su vez en muchos casos están interconectados. De esta forma, la creación o modificación de una ley puede llevar a que la empresa tenga que reorganizar su proceso productivo, la aparición de una crisis económica puede dejar a la empresa sin recursos para desempeñar su actividad usual, etc.

Es recomendable estar al tanto de la actualidad de los principales ámbitos que inciden sobre las condiciones del entorno empresarial para poder anticipar los cambios que será necesario realizar como parte del proceso de adaptación de la empresa.

Cómo llevar a cabo una estrategia de adaptación

 Una vez entendemos cuáles son las situaciones en las que sería recomendable adaptar el funcionamiento de la empresa, podemos proceder a explicar cómo debemos llevar a cabo una estrategia de adaptación en términos generales.

Preparación

El primer paso a la hora de ejecutar una estrategia de adaptación siempre se debe poner en marcha antes de que surja la necesidad inmediata de adaptar la estrategia empresarial. De esta forma, puesto que sabemos que estamos trabajando en un entorno VUCA, debemos estar preparados para hacer los cambios pertinentes en el momento que sea necesario. Por supuesto, esto dependerá del grado de flexibilidad que tenga la empresa, y nunca podrá presentar un grado de flexibilidad tal que le permita adaptarse inmediatamente a cualquier situación que se presente, pero desde luego es necesario al menos entender que el entorno puede cambiar en cualquier momento y estar preparados para ello si queremos tener una respuesta rápida y eficaz.

Proceso en una estrategia de adaptación

Una vez llegamos a la conclusión de que es necesario realizar algún cambio en la estrategia de la empresa si queremos mejorar los resultados, lo primero que debemos hacer es analizar la causa de dicha necesidad y extraer conclusiones sobre cuáles son las posibles rutas de acción que mejor pueden responder a las necesidades que se presentan.

Tras pensar cuáles son las posibles estrategias que permitirían remediar la situación, el siguiente paso consiste en evaluarlas individualmente, considerando factores como el presupuesto necesario, probabilidad de éxito, tiempo de ejecución, etc., con el propósito de elegir la mejor estrategia a adoptar.

Finalmente, tras decidir qué estrategia seguir, es necesario comunicarla de manera apropiada a los miembros del personal y al resto de stakeholders, asegurándose de que todos los interesados sean conscientes de los cambios que se van a llevar a cabo. Cuando todos los involucrados hayan sido informados, se puede emprender el proceso de adaptación llevando a cabo los cambios pertinentes en el funcionamiento de la empresa.

Actitud

Uno de los aspectos más importantes a la hora de afrontar un proceso de adaptación es la actitud. En este sentido, es vital entender el cambio como una oportunidad y no como una amenaza. Si bien la empresa podría haber disfrutado de una posición favorable que ahora está en riesgo a causa los cambios en el entorno, es importante no perder el optimismo y aceptar el proceso de adaptación como una oportunidad para mejorar su situación respecto a la que tenía previamente. En resumen, se trata de entender que si bien existe riesgo en el cambio, también existen nuevas posibilidades de éxito que hay que intentar aprovechar.

Objetivos

Otra cuestión a tener presente durante la preparación y ejecución de una estrategia de adaptación es no perder de vista los objetivos por los que se lleva a cabo. La estrategia de adaptación, si bien se puede presentar como una oportunidad, se lleva a cabo como respuesta a los cambios del entorno, por lo que su principal objetivo es remediar los aspectos negativos o aprovechar los aspectos positivos que influyan sobre el desempeño de la empresa. De poco sirve adoptar una estrategia que no adapta el funcionamiento de la empresa a las nuevas condiciones del entorno, así que es importante vigilar que los cambios se hacen siempre en la dirección de los objetivos.

  • Una estrategia de adaptación es aquella estrategia empresarial que busca reaccionar a los cambios en el entorno para mejorar los resultados de la empresa por medio de la adaptación de su proceso de funcionamiento interno.
  • La estrategia de adaptación es la perspectiva opuesta a la estrategia de estandarización, que busca mantener un funcionamiento homogéneo, independientemente de las condiciones que existan en el entorno.
  • A la hora de llevar a cabo una estrategia de adaptación, es importante estar preparado para anticipar los cambios en el entorno y así poder responder rápidamente. De esta forma, es recomendable estar pendiente de la actualidad en los principales focos de cambio del entorno empresarial, entre los que destacan la demanda, la cadena de distribución y el contexto económico, político, legal y social.
  • Adicionalmente, también es importante llevar a cabo el proceso de adaptación de forma ordenada y estructurada, manteniendo una actitud abierta y sin perder de vista los objetivos por los que el proceso de adaptación se lleva a cabo en primer lugar.
  • En conclusión, la estrategia de adaptación define la forma en que la empresa opera, dando a entender que estará dispuesta a modificar su proceso de funcionamiento para adaptarse a los cambios que se producen en el entorno, con el objetivo último de mejorar sus resultados respecto a aquellos que obtendría en caso de no adaptarse.

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