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¿Qué está sucediendo en Chad?

Chad, histórico aliado de Francia y uno de los más importantes países del Sahel, está en crisis. La muerte repentina de Idriss Déby a solo días de haber ganado las elecciones para un sexto mandato, pone en jaque la seguridad en la región. Con casi 30 años en el poder, había logrado tener uno de los mejores ejércitos de África central, para hacer frente al yihadismo (y tambien a grupos opositores). Una junta militar, inconstitucional, tomó el poder, pero despertó el descontento de la oposición y de la gran parte de la sociedad chadiense. El país podría caer pronto en la anarquía si la situación política continua turbulenta. En un plazo de 18 meses se debe llamar a elecciones, pero en todo ese tiempo pueden suceder muchas cosas. Por ahora, la máxima prioridad de Chad es lograr la calma interna y contener a los grupos yihadistas y opositores provenientes de Libia.

Con la reciente muerte del Presidente Idriss Deby, la estabilidad política y securitaria de uno de los países más importantes del Sahel, se ha vuelto frágil. Sin Déby en el poder, ¿corre riesgo Chad de ser invadido por el terrorismo y la guerra civil? ¿Podría convertirse en otro Estado fallido?

Deby había gobernado el país desde 1990, bajo una forma de gobierno republicano y constitucional teóricamente. Aunque, en la práctica, el régimen era de los más autoritarios del mundo. Supuestamente, gobernaba con una constitución aprobada luego de la caída de su antecesor (Hissene Habre). En definitiva, Déby ha gobernado por un total de seis mandatos entre 1990 y 2021. Su sexto mandato fue inaugurado en las pasadas elecciones de principios de abril de 2021. El hecho de que haya permanecido tanto tiempo en el poder se debe a dos razones: la primera, el mandato del presidente posee una duración de cinco años; la segunda es que la reelección es indefinida, esta reforma fue impulsada por el mismo y aprobada por la Asamblea Nacional en 2005.

Chad es uno de los países más pobres de la región. Además, es constantemente franqueado por grupos yihadistas provenientes del sur de Libia, Níger (Boko Haram) y Sudán. Ya que esta situación no es para nada nueva, Idriss Deby había invertido en recursos militares. Hoy, Chad posee el mejor ejército del Sahel y del G5.

Chad ha mantenido buenas relaciones con Francia, país del que se independizó en 1960. También con los Estados Unidos. Desde los últimos 30 años, Déby se ocupó de cultivar buenas relaciones con estos dos países (ambos y sobre todo Francia, apoyan militarmente a Chad). Pero la verdadera razón por la que Francia apoya a Chad es por su lucha contra el yihadismo. De hecho, Francia eligió a Chad para ser el centro logístico de la Operación Barkhane.

En los casi 31 años de su gobierno, Déby mantuvo a raya a los grupos terroristas por mucho tiempo. Esto no quiere decir que Chad haya sido un país libre de terrorismo, pero sí con una menor cantidad de acciones terroristas que sus vecinos como Mali o Níger. Si bien se le reprocha que sus tres décadas de mandato hayan sido “dictatoriales”, su gobierno fue siempre laico, aun cuando la mitad de la población es musulmana.  

Luego de la muerte de Déby, el país está pasando por momentos delicados, tanto política como socialmente. Una junta militar de transición ha tomado posesión de las facultades ejecutivas del presidente, pero según ellos solo será por un periodo de 18 meses (dentro de los cuales deberá convocarse a elecciones con un ganador claro).

Pero lo que la junta militar ha hecho, es inconstitucional. La Constitución de Chad, en su artículo 81, establece que: “En caso de vacante presidencial, por cualquier causa que esta sea, o por juicio político llevado a cabo por la Corte Suprema con sus debidos procedimientos, las atribuciones del presidente de la república, a excepción de los artículos 85, 88, 95 y 96 serán provisoriamente ejercidos por el Presidente de la Asamblea Nacional, y en caso de juicio político a este último, por el primer Vicepresidente. En todos los casos, se debe proceder a convocar elecciones dentro de un plazo mínimo de 45 días y de 90 de máximo”.

Entonces, el procedimiento de la junta es inconstitucional, porque el poder debería tenerlo el presidente de la Asamblea. Además, se estipula que el plazo máximo de convocatorias de elecciones es de 90 días como máximo. 18 meses son demasiados, quizás lo suficiente para que la junta pueda lograr los objetivos que tiene planeados.

La oposición ha denunciado públicamente esta inconstitucionalidad, argumentando que esa medida ilegal no hace más que transformar una república presidencialista en una dinastía hereditaria. De hecho, miles de manifestantes han salido a las calles de N’Djamena a expresar su rechazo a la junta. 

Por la presión social, el presidente de esta (el hijo de Idriss Déby) anunció que no se mantendrá en el poder porque no es su función. Acto seguido, nombró a un nuevo funcionario para el cargo: Albert Pahimi Padacké. Fue primer ministro de Déby entre 2016 y 2018, cuando abandonó el cargo tras la eliminación del mismo. Es también líder de la Agrupación Nacional de Demócratas Chadianos (RNDT-Le Réveil) y quedó, además, en segunda posición en las últimas elecciones presidenciales del 11 de abril (Europapress, 2021). La oposición ha rechazado este nombramiento por dos motivos. El primero es que las acciones de la junta no son legales porque ella misma es anticonstitucional. El segundo, es que Padacké es un hombre cercano a Déby (padre y ahora, hijo). Su nombramiento parece ser un intento de Mahamat Déby por dar legitimidad a su régimen de transición.

El grupo responsable de la muerte del presidente es “Front pour l’alternance et la concorde au Tchad” – FACT (Frente para el cambio y la concordia en Chad). Este grupo surgió en 2016, y desde entonces se ha convertido en uno de los principales grupos armados en oponerse al régimen del fallecido Déby. Se componen en su mayoría de refugiados chadianos que son acobijados por Libia (recordemos que la zona oriental y sud-oriental de Libia está controlada por milicias leales a Halifa Haftar).

FACT surgió como una escisión de l’Union des forces pour la démocratie et le développment – UFDD (Unión de Fuerzas por la democracia y el desarrollo). Esta era una coalición de grupos rebeldes fundada por un antiguo ministro de defensa de Chad: el General Mahamat Nouri. El FACT ha acumulado en Libia, experiencia, entrenamiento militar y armamento. Ha luchado del lado de las fuerzas del Ejército de Liberación Libio, enfrentándose tanto al Estado Islámico como al Ejercito Nacional Libio.

Pero a pocos meses de su nacimiento en 2016, FACT perdió consistencia debido a desacuerdos internos. Muchos de sus miembros decidieron conformar el Conseil de commandement militaire pour le salut de la République – CCSMR (Consejo de comandancia militar por la salud de la Republica). FACT continúa existiendo, pero mucho más debilitada que antes.

Nótese que todos estos grupos han surgido después de 1990, lo que es lo mismo decir, que se formaron para derrocar al Presidente Déby. No se tratan de grupos religiosos, ni étnicos. Ni siquiera independentistas. Solo que querían a Déby fuera del poder. Y lo han logrado. El riesgo es que se conviertan en una amenaza para la estabilidad política de Chad y de la región.

Con el país casi al borde de la anarquía, el hijo de Déby, busca legitimar su gobierno, al mismo tiempo que reprime las manifestaciones en N’Djamena. El Presidente Macron, que estuvo en el funeral de Déby, ha dicho que “seguirá colaborando con Chad y que no dejará caer al país”. Es, una señal de apoyo al régimen militar.

Francia está muy interesada en mantener un gobierno favorable en Chad por dos motivos. El primero, porque un gobierno que combata a los yihadistas, seguirá siendo útil como lo fueron los mandatos de Déby.  En segundo lugar, Francia posee el asentamiento logístico de la Operación Barkhane justamente en Chad. Un gobierno que opositor, sería un riesgo importante. No solo por la seguridad de la operación en sí, sino que también obligaría a Francia a buscar otra región del Sahel. Y es que justamente, casi no quedan rincones de esta región que puedan ser consideradas totalmente seguras como era el Chad de Déby.

Es menester para Francia que luego de la comisión que deben celebrarse en un plazo de 18 meses, surja un gobierno aliado. Pero la mayoría no está conforme y tampoco lo estará con un gobierno afín a Francia. Si esto fuera así, el país debería hacer frente a las incursiones yihadistas y sumarle las protestas y ofensivas de los grupos opositores. Francia debería decidir, si redobla esfuerzos y recursos para seguir teniendo presencia con un gobierno no afín, o si decide irse del país. De todos modos, es probable que exista algún tipo de negociación en caso de que asuma un gobierno opositor. Ellos también luchan contra el yihadismo.

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