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Acuerdo comercial UE-Mercosur

Dentro de un entorno en el que los gobiernos están tomando medidas más autárquicas que globalizadoras, el acuerdo comercial UE – Mercosur es una excelente noticia.

Un acuerdo comercial es un pacto entre dos o más países o entidades económicas que establece las condiciones bajo las cuales llevarán a cabo transacciones comerciales entre sí.

Estos acuerdos pueden abordar una variedad de temas, como aranceles, cuotas de importación y exportación, normas comerciales, protección de la propiedad intelectual, servicios financieros, entre otros.

Los acuerdos comerciales pueden tomar diferentes formas, como tratados bilaterales entre dos naciones, acuerdos regionales que involucran a múltiples países de una región geográfica específica, o incluso acuerdos multilaterales que incluyen a numerosos países de todo el mundo.

El objetivo principal de estos acuerdos es promover el comercio internacional y facilitar el intercambio de bienes y servicios entre las partes involucradas.

El Mercado Común del Sur (MERCOSUR) es un proceso de integración regional iniciado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, al que posteriormente se han unido Venezuela y Bolivia, esta última en proceso de adhesión.

Los idiomas oficiales de trabajo son español y portugués. La versión oficial de los documentos de trabajo será la del idioma del país anfitrión de cada reunión. A partir de 2006, el guaraní fue incorporado como uno de los idiomas del Bloque mediante la Decisión CMC Nº 35/06.

Objetivos de MERCOSUR

El MERCOSUR es un proceso en constante evolución.

Como resultado, ha establecido diversos acuerdos con países o grupos de países, algunos de los cuales han obtenido la condición de Estados Asociados, como es el caso de los países sudamericanos.

Estos participan en actividades y reuniones del bloque y disfrutan de preferencias comerciales con los Estados Partes.

Además, el MERCOSUR ha suscrito acuerdos de índole comercial, político o de cooperación con una amplia variedad de naciones y organismos en todos los continentes.

Después de dos décadas de negociaciones, el 28 de junio de 2019, la Unión Europea (UE) y el MERCOSUR llegaron a un acuerdo preliminar para establecer un Acuerdo de Asociación.

Este acuerdo se centraba en tres pilares: diálogo político, cooperación y comercio.

Se trataba de un acuerdo ambicioso, extenso y equilibrado que tiene una gran relevancia para España y la UE desde perspectivas política, económica y estratégica.

Importancia del acuerdo UE-Mercosur

Dado que el MERCOSUR es un bloque relativamente cerrado, la apertura concedida a la UE generaría grandes beneficios.

Según estimaciones de la Comisión Europea, gracias al desmantelamiento arancelario acordado, las exportaciones europeas podrían ahorrar hasta 4.000 millones de euros al año, lo que representaba cuatro veces el ahorro obtenido mediante el acuerdo con Japón.

Eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias

El acuerdo preveía la eliminación de numerosas barreras arancelarias y no arancelarias.

Se estimó que el MERCOSUR liberalizaría el 91% de sus importaciones (en términos de líneas arancelarias) y la UE el 92% de sus importaciones (95% de líneas arancelarias), implicando la reducción gradual de los elevados aranceles que actualmente afectan a una amplia gama de productos agroalimentarios europeos, en los que España tiene un interés comercial considerable, como el aceite de oliva, el vino, las frutas y hortalizas, o el porcino.

A cambio, la UE liberalizaría el 82% de las importaciones agroalimentarias del bloque del MERCOSUR e impondría contingentes arancelarios para productos sensibles.

Los estrictos estándares de seguridad alimentaria de la UE se mantendrían, ya que todas las exportaciones del MERCOSUR deberían cumplir con ellos.

Protección de 357 Indicaciones Geográficas

Además, se garantizaba la protección de 357 Indicaciones Geográficas de alimentos y bebidas de la UE, incluyendo 59 de origen español.

Se contemplaba la posibilidad de aplicar medidas de salvaguarda bilaterales en caso de un aumento repentino de las importaciones de un determinado producto.

Ventajas para el sector industrial

En cuanto al sector industrial, el MERCOSUR eliminaría aranceles para el 90% de sus importaciones procedentes de la UE, con un plazo de 10 años para la mayoría de los productos.

Los sectores más beneficiados serían aquellos con aranceles más altos, como el automóvil, bienes de equipo, productos químicos, productos farmacéuticos, textil y calzado.

Beneficios en materia de servicios

En materia de servicios, el acuerdo eliminaría obstáculos en sectores de gran importancia para España, como los servicios financieros y las telecomunicaciones.

También se destacaría el sector de servicios de transporte marítimo internacional. Se introducirían disposiciones sobre comercio electrónico y se incluirían disposiciones sobre la movilidad de trabajadores de perfil directivo y especializado.

Contratación pública

Además, el acuerdo permitiría un notable acceso a los mercados de contratación pública del MERCOSUR en condiciones no discriminatorias, es decir, en las mismas condiciones que las empresas locales.

Esto sería especialmente relevante dado el tradicionalmente limitado acceso a estos mercados y el hecho de que los países del MERCOSUR no serían signatarios del acuerdo de la OMC sobre contratación pública.

Comercio y Desarrollo Sostenible

El Acuerdo también incluiría un capítulo sobre Comercio y Desarrollo Sostenible que contendría disposiciones ambiciosas, como el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París, la lucha contra la deforestación y el respeto de los derechos laborales, entre otros aspectos.

En cuanto a la revisión y supervisión, las disposiciones institucionales del Acuerdo Político y de Cooperación establecerían que las partes se reunirían para supervisar y evaluar su aplicación y cumplimiento de objetivos.

El propio capítulo de Comercio y Desarrollo Sostenible establecería un foro específico para supervisar la implementación de sus disposiciones, incluyendo la publicación de resultados en caso de disputas.

Para fortalecer los compromisos en materia de sostenibilidad y avanzar en las negociaciones, la Comisión prepararía un Instrumento Conjunto adicional sobre sostenibilidad, vinculante pero complementario al Acuerdo principal.

Este instrumento aclararía y reafirmaría los compromisos en la lucha contra la deforestación, estándares laborales, cumplimiento del Acuerdo de París, biodiversidad, cambio climático, protección de bosques, derechos humanos (con especial atención a los pueblos indígenas), medidas de cooperación y participación de la sociedad civil.

La Comisión Europea presentaría la propuesta de este Instrumento Adicional a los Estados miembros de la UE y a los países del MERCOSUR en marzo de 2023.

El MERCOSUR presentaría una primera contraoferta en septiembre de 2023, añadiendo preocupaciones sobre el derecho a regular, demandas sectoriales específicas y solicitudes de cooperación financiera.

Las negociaciones técnicas comenzaron en octubre de 2023 y continúan en la actualidad, cuando parece que, finalmente, será infructuoso y las negociaciones no llegarán a buen puerto. No obstante, hasta después de las elecciones europeas no se tomará una decisión final.

Al parecer, las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur habrían fracasado después de 22 años. Un revés, sobre todo, para el nuevo presidente argentino, Javier Milei, considerado un ferviente defensor del libre comercio, quien estaría esperando que el acuerdo UE-Mercosur fuera un éxito inicial en política exterior y en su enfoque de apertura del mercado.

De esta forma, si bien los países sudamericanos quisieran firmar el acuerdo, en Europa habría resistencia, especialmente por parte de Francia.

Allí, el presidente, Emmanuel Macron, temería la ira de los agricultores, que tendrían que enfrentarse a una dura competencia con la agricultura altamente eficiente de Brasil o Argentina.

Lo que para diversos analistas supondría un error para Europa al perder en Sudamérica no solo sectores del mercado y oportunidades para el futuro, sino también credibilidad. Además, China ocuparía el primer lugar como socio de la región.

No obstante, hasta después de la elecciones europeas no sabremos qué acabará pasando.

La posibilidad de que las condiciones de salud y medioambientales del trato se incumplan puede volverlo contraproducente.

Gobiernos inestables pueden mitigar la confianza europea en estos mercados, ya que saltarse las normas impuestas puede traer a la unión productos con añadidos prohibidos, afectar al medio ambiente en las zonas de producción (uno de los motivos del acuerdo en un principio) y poner en desventaja a los agricultores europeos.  

Aunque Michael Porter explicaba que la globalización no supondría problemas de competencia mientras los países especializaran su producción, en este caso aún hay productos polémicos en los que se puede restar cuota de mercado en Europa a los propios europeos.

Son necesarias, por tanto, medidas de control del acuerdo a escala nacional, como queda expuesto.

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