Qatar, el nuevo play maker de Oriente Medio

Qatar

Qatar es un pequeño emirato, regido por un emir con poder absoluto y con una población cercana a los tres millones de habitantes. Que, desde hace relativamente pocos años, ha ido emergiendo como una nueva potencia regional en Oriente Medio.

Ver: El Golfo en el centro: una radiografía del nuevo Oriente Medio

Las razones del ascenso regional de este pequeño emirato son claras. En lo que respecta al ámbito internacional, el ascenso de Qatar ha sido posible gracias a los profundos cambios en el equilibrio de poder que se han ido dando en Oriente Medio. La pérdida de poder de los antiguos líderes regionales como Siria, Egipto (afectado por la inestabilidad política y la amenaza yihadista) o Irak ha sido parcialmente recuperada por Qatar, entre otros actores.

Continuando por el ámbito interno, Qatar tiene una serie de características a destacar: prosperidad económica y estabilidad política que se sostienen en el tiempo y hacen posible el ascenso del emirato. Qatar posee ingentes riquezas naturales escenificadas en el gas y el petróleo. El buen manejo de estas riquezas ha convertido a Qatar en un país tremendamente rico. Qatar también goza de estabilidad política y no tiene problemas vinculados a la división de secretarías, como ocurre en Arabía Saudí. La segunda variable interna, se basa en la protección estadounidense en el terreno de la defensa, que ha permitido que Qatar pueda embarcarse sin incertidumbres en una activa política exterior centrada en el soft power.

Además, el acuerdo de defensa bilateral firmado con Turquía en 2014 apoya la seguridad del emirato y refuerza los lazos entre estos dos países emergentes. La última variable interna pone su foco en la habilidad y la capacidad que Qatar ha demostrado para mantener relaciones cordiales tanto con Estados como con organizaciones internacionales antagónicas entre sí como Irán, EE.UU o la propia OTAN, con la que firmó un acuerdo de seguridad a principios de 2018.

Por otro lado, debido a las limitaciones reales de Qatar, su política exterior se ha centrado en el uso del soft power. Ello se ha observado en la actividad diplomática concentrada en tres grandes áreas:

  1. Su intermediación en diversos acuerdos de paz, como los de Sudán en 2011 o el Líbano en 2018, lo que le ha otorgado una imagen de país mediador.
  2. La intervención en conflictos armados. Siendo los casos de Libia, donde Qatar apoyó a los rebeldes contra Gadafi o el más cercano en el tiempo de Siria en la presente guerra civil, apoyando a los grupos rebeldes anti Assad. Sin embargo, este apoyo le ha ocasionado numerosas críticas por parte de terceros países como Arabia Saudí, EE.UU o Egipto, naciones que han criticado a Qatar por su escasa colaboración contra el yihadismo militante. Como ya afirmaba David Andrew Weinberg, Qatar ha sido y es completamente negligente en la persecución de personas relacionada con la financiación de actividades terroristas.
  3. La acogida de grandes eventos internacionales como el mundial de fútbol de 2022.
Ver: Por qué el poder blando está de moda en Qatar

Junto a estas tres áreas, destaca por encima de todo ello la creación y la consolidación del canal televisivo Al Jazeera, reconocida como una de las principales fuentes de información para millones de árabes y no árabes en el mundo que acceden a sus contenidos en inglés. Esto posiciona a Al Jazeera como la principal herramienta de soft power. Y su efecto se ejemplifica mediante el modo en el que ha ayudado a la tranformación de la relación entre los Estados y los propios ciudadanos otorgándoles a estos últimos una vasta cantidad de información, previamente filtrada por el emirato.

También, ha ayudado a mejorar la imagen en el exterior y principalmente en el mundo árabe como país líder en el ámbito educativo, deportivo… Sucesos como la cobertura de la guerra de Yemen, haciendo hincapié en los efectos de los bombardeos de Arabia Saudí, motivó que diversos países árabes entre ellos Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, pidiesen a Qatar el cierre de Al Jazeera.

Con todo ello, Qatar ha emergido como un nuevo y activo poder diplomático en la región, cierto es que su posición está condicionada a que el paraguas americano continúe y que sus variables internas persistan. Nada está garantizado en la región, solo el cambio, la tensión y la incertidumbre.

Soluciones

Promoción exterior, Información y Formación. Te damos las claves para internacionalizar tu negocio.  

 

Print Friendly, PDF & Email

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *