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¿Desglobalización o simple ajuste del sistema internacional?

Cuando parecía que la pandemia de Covid-19 por fin estaba remitiendo, la guerra de Ucrania asestó un cuarto golpe global al extremadamente frágil orden internacional del siglo XXI. Este hecho ha conducido a reflexionar sobre el fin de las ilusiones del Nuevo Orden Mundial, la vuelta a la política internacional del pasado y la posibilidad de que todas las transiciones de los últimos treinta años, como la transición a la democracia, la apertura económica, la gobernanza multilateral de la globalización, el respeto de los derechos humanos y el fin de las guerras, se hayan detenido o incluso invertido.

La cuestión es si los fenómenos regresivos de los últimos meses constituyen realmente una “vuelta al pasado” o si se trata de procesos sin precedentes.

La guerra de Ucrania se considera una manifestación de la crisis actual del orden internacional pos-bipolar y parece destinada a acelerar aún más esta crisis general del orden. Además, la guerra de Ucrania está exacerbando y generalizando una tendencia a la militarización de las relaciones interestatales que ya había afectado a algunas regiones competitivas como Oriente Medio y Asia Oriental, pero que aún no se había convertido en una tendencia general. La guerra también está conduciendo a una bipolarización del sistema internacional e invirtiendo algunas de las tendencias de globalización, social y cultural de las dos últimas décadas.

Este cambio de tendencias surgió también en el sector económico. 

A partir del segundo semestre de 2021, la inflación volvió a subir, alcanzando a finales de 2022 niveles no vistos en cuarenta años. Este aumento de la inflación se produjo en todo el mundo debido a la animada recuperación posterior a la pandemia, que provocó un efecto inflacionista en la demanda. Además, la rigidez de las cadenas de suministro internacionales contribuyó a este aumento de la inflación. Esto provocó también una subida de los precios de la energía y la creación de abundante liquidez como consecuencia de las políticas monetarias expansivas de los últimos años.

Los bancos centrales tardaron en reaccionar ante la subida de precios, pero cuando por fin actuaron, endurecieron la política monetaria para contener la inflación. Esto llevó a la subida de los tipos de interés a corto plazo, que habían permanecido próximos a cero durante mucho tiempo. En Estados Unidos, las tasas de interés subieron hasta el 4,5%, mientras que en la euro-zona alcanzaron el 2,5%. Sin embargo, la inflación de los precios al consumo sigue siendo muy elevada, por encima del 7% en Estados Unidos y en torno al 10% en la euro-zona. La guerra de Ucrania y la posibilidad de una ruptura entre espacios económicos competitivos han suscitado inquietud sobre la resistencia de la globalización.

En los últimos quince años, el comercio mundial ha experimentado más volatilidad que en el pasado. Tras aproximadamente medio siglo de aumento continuo del comercio mundial en valor y volumen, con una aceleración en la primera década del milenio, desde 2009 la tendencia del comercio internacional ha mostrado una ralentización y más irregularidades. Además, las estadísticas de la OMC indican que la tasa media de crecimiento anual del comercio mundial en volumen entre 2010 y 2019 fue inferior al 3%, muy por debajo del crecimiento medio anual de la década anterior y especialmente por debajo del crecimiento medio anual del PIB real. Estas cifras han llevado a hablar de desglobalización.

Sin embargo, a pesar de los numerosos problemas de los dos últimos años, el sistema de comercio mundial parece haber podido resistir los embates. Esto se debe principalmente a los elevados costes y a la dificultad de romper o reorganizar las cadenas de producción internacionales o las cadenas de valor mundiales existentes, que sustentan la globalización. Por lo tanto, la posibilidad de una verdadera ruptura de la globalización sigue pareciendo poco realista. Además, aunque ha habido algunos intentos de proteccionismo por parte de algunos países, como Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump, la mayoría de los gobiernos han seguido apoyando la apertura comercial y la cooperación internacional.

Claramente estos factores están afectando a las proyecciones de crecimiento del país, lo que a su vez está teniendo un impacto significativo en miles de empresas en España. Estas empresas están luchando por adaptarse a la nueva realidad y enfrentando múltiples desafíos en el proceso. En Octubre 2022, HubSpot, una plataforma líder en CRM (Customer Relationship Management) para empresas en expansión, ha publicado los resultados de su último estudio, titulado “¿Percepción o realidad? El impacto de la nueva realidad mundial en las compañías de España”.

Los resultados revelan algunas de las preocupaciones y percepciones de los líderes empresariales españoles que participaron en la encuesta. El estudio revela que el 44% de los encuestados cree que las condiciones económicas actuales han afectado negativamente a su organización de alguna manera, mientras que el 17% opina que el principal desafío es el alto costo. Como resultado, casi el 20% espera tener que implementar una reducción de gastos, mientras que el 15% planea aumentar la eficiencia y la automatización. Además, el 32% de los encuestados ha decidido congelar los gastos no esenciales para la ejecución de sus actividades y operaciones durante lo que resta del año 2022.

“La situación que vive España no es diferente a la que se vive en el resto de Europa y ha tenido que ajustarse a la realidad económica actual. Lo importante es poder identificar primero las áreas afectadas dentro de cada organización, para, posteriormente, generar planes de contingencia que puedan ayudar a cada organización a sortear la crisis de la mejor manera, sin que se vea tan afectada tanto en su actividad como en su plantilla.” detalló Shelley Pursell, Directora de Marketing de HubSpot para España y Latinoamérica.

En conclusión, España como el mundo se enfrenta a muchos retos complejos e interconectados, como la pandemia de COVID-19, la guerra en Ucrania, la inflación y los problemas medioambientales. Aunque estos retos ponen a prueba el sistema internacional, es importante recordar que la cooperación y la solidaridad internacionales pueden ayudar a superarlos. El comercio mundial, si se gestiona de forma responsable y sostenible, puede ayudar a promover el crecimiento económico, la prosperidad y la paz entre las naciones.

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