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5 aspectos legales para la internacionalización de tu empresa

Cuando una empresa decide vender sus bienes o servicios en el extranjero se abren ante ella muchas preguntas. Y en realidad, no es para menos. 

La internacionalización requiere tener un gran conocimiento de numerosos factores o campos que entran en juego y por ello en este procedimiento participan profesionales muy variados: economistas, expertos en marketing, sociólogos, expertos en comercio, traductores, responsables de relaciones institucionales, abogados… En este artículo nos centraremos únicamente en la vertiente legal del proceso y concretamente en los principales cinco aspectos legales fundamentales en la internacionalización de una empresa. 

El contrato como la principal herramienta legal del proceso

Al igual que en cualquier relación jurídico-privada de ámbito nacional, el contrato es la base del proceso de internacionalización. Por ello dedicaremos más tiempo a este aspecto que a los otros cuatro, aunque recordemos que todos son fundamentales en la internacionalización. 

En el contrato las partes determinan cuáles son sus obligaciones, prevén las consecuencias de incumplirlas y, en definitiva, acuerdan todo aquello que ambas consideren oportuno. Por tanto, el contrato es una figura vital en la relación y debemos cuidar cada punto y detalle del mismo porque pone fin al proceso de negociación y perpetúa la relación entre las partes.

Igualmente, el contrato recoge otro de los elementos clave del proceso: el «cómo» nos internacionalizamos. Existen distintas maneras a través de las cuales una empresa puede acceder a los mercados internacionales. La forma de expansión internacional debe mencionarse y explicarse en el contrato. Al igual que en el derecho español, para todos aquellos aspectos no recogidos en el contrato se atenderá a lo que diga la ley correspondiente en cada caso. Es muy relevante que las partes acuerden la sumisión jurisdiccional y que la consignen en el contrato. Esto es, que se recoja en el contrato cual será el tribunal u órgano jurisdiccional que conocerá de las controversias judiciales entre las partes en caso de que las hubiera. 

Al hablar de comercio internacional, hablamos frecuentemente de largas distancias entre el vendedor y comprador. Por ello, es importante tener en cuenta cual será el órgano que se escogerá al respecto, pues podría obligar a una de ellas a desplazarse muy lejos de su domicilio si surgiera una controversia judicial. 

Los contratos internacionales más comunes son el de compraventa, el de franquicia, el contrato de distribución, el de agencia y el de Joint Venture

El contrato de compraventa es aquel en virtud del cual las partes se entregan bienes o servicios a cambio de una contraprestación, que puede ser muy variada, pero lo habitual es que sea económica. En segundo lugar, el contrato de franquicia es aquel por el cual una parte, llamada franquiciador, cede el uso de su marca y comparte su know how con la otra parte, conocida como franquiciado, a cambio de una compensación económica. A modo de ejemplo, McDonald´s usa el contrato de franquicia en más del 65% de sus establecimientos, de acuerdo con el portal web Infofranquicias.com

En tercer lugar, el contrato de distribución es aquel por el una parte produce ciertos bienes y la otra se encarga de comerciarlos en distintos puntos geográficos a cambio de una contraprestación. La parte distribuidora asume el riesgo de estas operaciones. Este contrato permite una rápida expansión internacional del productor, pero también un control menor sobre su propio producto, en comparación con otros tipos de contrato.  

En cuarto lugar, el contrato de agencia es aquel por el una parte encarga a otra la promoción de ciertos productos o servicios suyos en ciertos lugares a cambio de una remuneración económica. 

En quinto lugar, debemos referirnos al contrato de Joint Venture. Es aquel por el que dos o más empresas llegan a un acuerdo para penetrar en cierto mercado, siendo habitual que una de ellas esté presente en el mercado de destino. El objetivo es aprovecharse del conocimiento de la empresa que ya opera en ese mercado, de manera que es esta la que «lleva de la mano´´ a la empresa extranjera a cambio de una contraprestación. 

Simplificando el comercio internacional

Los INCOTERMS son unas figuras legales que han aparecido para simplificar el comercio internacional entre las dos partes y es un aspecto legal ligado intrínsicamente al anterior: el contrato. 

«INCOTERM» es acrónimo de «International Commercial Terms». Por tanto, se trata de una serie de condiciones standard de contratación creadas por la Cámara de Comercio Internacional y que determinan la distribución de los costes y de la responsabilidad desde que la mercancía sale de la empresa o domicilio del vendedor y llega al de comprador. 

Actualmente existen once INCOTERMS y son actualizados cada cierto tiempo. El INCOTERM no tiene porqué ser una figura sustitutiva del contrato internacional, de hecho, puede aplicarse como un complemento al mismo. En tal caso, es frecuente añadir al final de contrato una hoja o soporte adecuado como anexo en el que se indique el INCOTERM seleccionado y el año en que fue modificado por última vez por la Cámara de Comercio Internacional. 

Por tanto, aunque escojamos aplicar cierto INCOTERM, debemos cuidar muy mucho la redacción y puntos que recoge el contrato. 

El pago de tributos es una constante a la que atender siempre

La fiscalidad es el tercer aspecto legal fundamental durante la internacionalización. De hecho, la fiscalidad de un país u otro influye en sí finalmente nos estableceremos en su mercado, ya que es una variable que repercute directamente en nuestro beneficio económico. Adquieren gran relevancia en esta materia los convenios para evitar la doble imposición. Este tipo de acuerdos son suscritos por dos o más Estados con el objetivo de evitar que el contribuyente tribute en más de un Estado por la realización del mismo hecho imponible. Son una herramienta muy importante para que un país se abra a la inversión extranjera ya que una fiscalidad alta puede desincentivar esta inversión. 

La normativa fiscal a aplicar es por tanto un aspecto legal relevante y que merece nuestra atención cuando nos abrimos a un nuevo mercado pero también después, cuando tras cierto tiempo seguimos operando en él. Una presión fiscal alta puede obligar a la empresa a realizar recortes económicos que repercutan directamente en su plan de internacionalización o incluso en la calidad del producto o servicio que ofrezca. En numerosos casos, compañías multinacionales de gran tamaño se vieron forzadas a cerrar centros de producción alegando una perjudicial presión fiscal. 

La fiscalidad es un asunto tan importante que es uno de los diez subíndices que componen el indicador «Ease of doing business index«. En esta línea, resulta muy interesante para las empresas españolas la exportación a países dentro de la UE gracias a las ventajas de las que disfrutan sus Estados miembros. 

Una internacionalización segura es la mejor internacionalización

Adentrarse en el mercado internacional supone salir de la zona de confort de algunas empresas para entrar en un mundo de grandes oportunidades y para este inicio la empresa que se internacionaliza debe prepararse adecuadamente.  

Distintas compañías aseguradoras ofrecen servicios especializados para asegurar ciertos pasos del proceso de internacionalización. Igualmente, las entidades financieras ofrecen distintas herramientas para una empresa que desee abrirse a los mercados internacionales, como el crédito documentario. También, es habitual que los bancos otorguen financiación a una compañía para su proceso de internacionalización, al igual que también la otorgan para adquirir un nuevo local físico o renovar su maquinaria.  En tercer lugar, y como decíamos en el primer punto relativo al contrato, los riesgos económicos y responsabilidades de cada parte deben ser también concretados al máximo posible. 

En definitiva, un aspecto legal fundamental para asegurar una buena internacionalización es aunar la contratación de un seguro que cubra nuestras actividades, la adquisición de una financiación externa acorde a nuestras necesidades, en caso de que la necesitáramos, y la concreción de los riesgos de cada parte en el contrato. 

El conocimiento legal adecuado es condición para el éxito

Esta afirmación puede parecer obvia y clásica en cualquier proceso de internacionalización, pero debemos saber algo al respecto. Son muchas las empresas que tras un éxito rotundo en un mercado concreto con cierto producto o servicio se lanzan a otro mercado internacional esperando tener el mismo éxito. Sin embargo, finalmente no se produce ese logro por falta de conocimiento de la legalidad en el mercado de destino. Esa empresa ha sido víctima de su propia euforia. 

Podemos entender el conjunto de leyes de un país en la internacionalización como un laberinto, en el cual queremos ir del punto «A´´ (Representa donde nos encontramos, antes de entrar en el mercado de destino) al punto «B´´, que se encuentra al final del laberinto (representa el correcto establecimiento de la empresa en el mercado de destino y su adaptación óptima al mismo). El interés de cualquier empresa es atravesar ese laberinto por el camino más sencillo, directo pero seguro para salir de él.  

Ninguna empresa debe lanzarse a operar en otro mercado sin haber preparado antes un plan adecuado con un equipo de asesores legales, que además debe tener en cuenta otras áreas como la economía o el marketing. 

Por tanto, en nuestro proceso de internacionalización debemos dejarnos aconsejar por profesionales con conocimiento sobre el mercado de destino, que tengan una visión global, pero profunda del mismo. Y también, que preparen desde el punto de vista legal una buena entrada y continuidad para la empresa en el país por lo menos a un plazo corto o medio de tiempo. En RRYP contamos con abogados expertos en internacionalización de empresas, no dudes en contactarnos si nos necesitas.

  1. El asesoramiento legal en el proceso de internacionalización debe existir antes de la entrada en el nuevo mercado y también mientras se permanece en él. Es una constante que debe mantenerse siempre. 
  2. El contrato es la figura que regula la relación entre el exportador y el importador. Por ello, debemos prestar la máxima atención. 
  3. El asesoramiento legal debe encajar con las demás variables del proceso de internacionalización. Estas son principalmente la financiación, la economía, el marketing, la sociología y la cultura del mercado al que nos dirigimos. La conjunción de todas es una condición para el éxito de la internacionalización. 
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