Turquía se encuentra situado entre los continentes de Europa y Asia, y en los últimos años ha experimentado una serie de importantes cambios estructurales que han repercutido en su política exterior. El primero de ellos, es el fin de la Guerra Fría, acontecimiento que hizo posible su desconexión de la Unión Soviética. Debido a ello comenzó a preocuparse por un lado, de la adhesión a la Unión Europea y por otro, de un apoyo sin fisuras al gobierno turcochipriota.

El primer tema sigue siendo de vital importancia para el actual gobierno turco, aunque también hemos de considerar que la relación con la Unión Europea se ha ido deteriorando en estos últimos años y no se percibe el aclamado proceso de adhesión. Por consiguiente, el fin de la Guerra Fría y el alejamiento del sueño de la Unión Europea han cambiado considerablemente la política exterior de Turquía.

Junto a ello, se han producido cambios notorios dentro del propio país. Podemos destacar la creciente islamización debido a las diversas victorias electorales consecutivas del Partido de la Justica y el Desarrollo en las elecciones legislativas; así como por la propia respuesta que el gobierno ha dado a las críticas de su creciente autoritarismo, y por el fallido golpe de Estado que se produjo en 2016. La respuesta al mismo ha sido lenta pero gradual: expulsión de las diferentes estructuras del Estado de militares, profesores y demás cuerpos profesionales asociados con el golpe según el punto de vista del Gobierno de Recep Tayyip Erdogan.

La conjunción de todos estos cambios ha conllevado que Turquía girase hacia dos regiones que en fechas pasadas no habían merecido por su parte una gran atención: Oriente Medio y África. Así, bajo el mandato de Erdogan, el país se ha convertido en un actor clave en los cambios que se están produciendo en su entorno regional. Sobresale como ejemplo, su rol en la actual Guerra de Siria, elemento clave para entender qué persigue Turquía en su política exterior.

Ver: Guerra en Siria: cómo los brutales enfrentamientos en Idlib pueden desembocar en una guerra con Turquía

Asimismo, destaca el apoyo que ha brindado a los opositores del régimen de Bashar Al-Assad, varios de ellos extremistas, con el objetivo de derrocarlo. Así como persiste la lucha contra las milicias kurdas en Siria, aliadas de EE.UU, que se encuentran situadas en el norte de Siria con el fin de evitar una región gobernada por kurdos que cooperarían con el movimiento separatista kurdo en Turquía. Esta confrontación le ha llevado a tener una tensión histórica con Estados Unidos y ha llegado a poner en cuestión su posición en el seno de la OTAN.

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