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¿Tienen los gobiernos latinoamericanos capacidad para resolver los problemas socioeconómicos de sus ciudadanos?

Para responder a esta pregunta se ofrecerán unos breves apuntes sobre la construcción del Estado latinoamericano y se realizará un análisis comparativo entre tres de gran importancia tanto en términos regionales como internacionales, como lo son Cuba, México y Brasil. Así, interpretaremos, a grandes rasgos y a modo de conclusión, si la problemática de América del Sur recae en sus tendencias políticas, económicas o el propio modelo de Estado. Nos remontaremos, de esta forma, a la etapa que recorre los años 30 y 40 y que culmina en 1953 con la Revolución Cubana, que marca un antes y después en la historia latinoamericana, un límite histórico; y, seguiremos hasta la actualidad. ¡Empecemos!

La crisis del 29 provoca la caída de los regímenes oligárquicos y marca un nuevo rumbo en la política latinoamericana, con el populismo económico como característica, y la ISI -o Industrialización por sustitución de importaciones- como herramienta para solucionar la dependencia y proveer bienestar para las masas populares. Es en esta época cuando se moderniza y conforma el Estado Nacional-Popular, definido como una forma de gobierno fundada por la asociación entre aparatos burocráticos, políticas estatales y las masas populares, cuya fuerza reside en la simbiosis entre Estado y movimientos sociales que se alían contra las élites, que son consideradas como las responsables de los problemas del Estado. Siendo una de sus principales características la satisfacción a toda costa de las demandas populares mediante políticas sociales. Para autores como Laclau es la lucha política de las clases populares frente a las élites que ya no son capaces de resolver los problemas de las masas.

Sin embargo, los efectos no fueron los esperados, creció el autoritarismo y se descontroló la economía y la corrupción por la creación de redes clientelares para mantener el control de las masas. Pronto se llegó al Estado burocrático-autoritario, que es parte de la matriz nacional popular y es el resultado de éste. El desequilibrio creciente entre la demanda social, la oferta política y la oferta económica condujeron a un régimen autoritario y represivo al no ser capaces ni los gobiernos ni los sectores privados de satisfacer las demandas.

Su principal base social está en la gran burguesía y sus aliados (los conservadores), e institucionalmente, es liderado por organizaciones de naturaleza coactiva como el ejército. Con éste se pretende reimplantar el orden sobre los sectores populares (devolverlos a la subordinación) y normalizar la economía en aspectos productivos, de inversión y financieros. Es un sistema de exclusión política y económica de los sectores populares que promueve una mayor transnacionalización de las economías y redunda en la situación de dependencia económica, a la vez que despolitiza y desmoviliza a las masas.

Las ideologías del Estado-nacional popular latinoamericano recaen en varias corrientes: populismo (caracterizado por la emergencia de líderes carismáticos que cuentan con un gran apoyo entre las clases más bajas con el trasfondo de una estrategia de desmovilización social canalizada por aquellos que se encuentran en el poder), autoritarismo militar de derecha (doctrina de Seguridad Nacional: es un fenómeno de reacción contra la inestabilidad política que amenaza la seguridad del Estado, supuestamente generada por la democratización del mismo y la incorporación de las masas al sistema político; el Estado se identifica con los intereses del ejército y la gran burguesía), centro político (liberales y estructuralistas), e izquierda (se centran en la democratización y en el desarrollo autónomo de la región, pero no han tenido un programa claro de gobierno).

En Cuba se implantó un modelo de corte soviético, mientras que en otros sitios han combinado una política más cercana al populismo, hablamos del socialismo del s. XXI y marxismo. Es durante la época de los 60 a los 80 cuando las políticas sociales populares fracasan y se da la Revolución Cubana, con la que todos los intelectuales latinoamericanos intentarán hacer su propia “Revolución” en el marco de la Guerra Fría, y con EEUU como contraparte de los proyectos políticos de izquierda. Se llega a la Doctrina de Seguridad nacional y surgen las dictaduras militares de ideología conservadora. Nace el Estado burocrático-autoritario.

Desde la década de los 90 las democracias latinoamericanas están cubiertas de neopopulismo, una democracia electoral frágil, impregnada del populismo estructural, con una débil institucionalización y transformaciones sin cambios (reformas constitucionales y del Estado). Con sistemas de partidos políticos débiles y volátiles determinados por el modelo presidencialista. Se prima la eficacia a riesgo de la patrimonialización del Estado, cambios constitucionales forzados y caudillismos eternos, como el caso de los Hermanos Castro en Cuba.

A partir del 2000, podemos hablar de cinco claves de la estructura política latinoamericana, como la mejora en los indicadores de desarrollo (aunque insuficientes), la persistencia de los problemas estructurales incluso en época de bonanza (cuando caen las materias primas se vuelven a recrudecer), la pervivencia de la polarización, y la conformación de bloques hegemónicos en lugar de consensos de Estado.

Por tanto, tras esta breve recopilación de la historia política reciente de Latinoamérica podemos concluir que el Estado latinoamericano tiene 3 momentos clave desde 1945: populismo en el marco del Estado nacional popular, Estado burocrático-autoritario, y democracias (neopopulistas, algunas) y se marcan de una forma u otra en los Estados elegidos: Brasil, Cuba y México.

Reflexión y vinculación de las etapas y gobiernos de los Estados con su situación política y socioeconómica

En México nos encontramos con dos etapas claramente diferenciadas, la del gobierno del PRI (Partido Revolucionario Institucional), que comienza con la República liberal popular surgida de la revolución, y que llega hasta el año 2000, y la que empieza este mismo año con Vicente Fox como representante del PAN o Partido Acción Nacional (significó la alternancia en el poder en México tras 71 años del dominio del PRI) hasta la actualidad. Durante el gobierno del PRI es necesario comentar que durante el mandato de Miguel de la Madrid (1982 – 1988) se impulsó una reforma política para permitir la participación activa de otros partidos en la política nacional, lo que supuso un esfuerzo político; sin embargo, como vemos, los dos principales representantes del Estado mexicano (sin contar el de AMLO “Juntos Haremos Historia” por su corta duración respecto a los otros), son de tendencia de derecha.

No obstante, podemos compararlos y se puede ver que tanto con el PRI como con el PAN ha habido años en los que el crecimiento del PIB ha llegado a 5,95% anual (1981), otros, en los que ha llegado a -7,83 como en 1995, a 2,98% ya en el 2006 y con el PAN, y a -6,67% en el 2009; lo que nos indica que durante el mandato del PRI en cómputo general ha crecido más, pero no hay larga diferencia con el siguiente. Además, podemos ver que el año en el que más creció el PIB (1987) fue también el que más se invirtió en gasto social (27,33% del PIB), mientras que, con el gobierno del PAN, desde 2008 a 2012 rondó el 22%. Por su parte, el índice Gini (con el que se calcula la desigualdad de ingresos que existe entre los ciudadanos de un territorio) ha ido decayendo desde 1996 con 54,8 al 2002 con 50,1 y a la actualidad con 45,4 (cuanto más se acerca a 0 el porcentaje, menor es la desigualdad).

Se puede comprobar entonces que, con el PRI los datos económicos han sido ligeramente positivos respecto a la siguiente etapa; aunque esto no significa que este gobierno haya sido capaz de responder a las necesidades sociales (la desigualdad seguía siendo altísima), como tampoco lo hicieron los demás. A pesar de que se encuentra entre las quince mayores economías del mundo, los problemas de desigualdad económica se mantienen, México está dentro del 25% de los países con mayor nivel de desigualdad en el mundo según el propio índice GINI; por lo que, se puede traducir que el modelo mexicano beneficia a las élites económicas, que son las que ejercen influencia sobre las diferentes políticas públicas para mantener privilegios. La política social ha actuado siempre como un “alivio de la pobreza” y no como un garante de la igualdad; es decir, gobierne quien gobierne, y tengamos unos datos económicos u otros, el gobierno no atiende las necesidades de su país; estamos ante un problema estructural.

Por su parte, Brasil es un gran ejemplo de la propia construcción del Estado latinoamericano pues, nos encontramos con un primer periodo populista (1945-1964), seguido de un Estado burocrático-autoritario (1945-1985), y con la Nueva República que llega hasta la actualidad. Ha sido en el segundo periodo, con la ARENA (Alianza Renovadora Nacional), en el que más ha crecido el PIB, pero también en el que menos se ha invertido en gasto social (24,42). Mientras que, es en la última etapa, desde 1995 hasta 2015, concretamente con el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) de Henrique Cardoso y el PT (Partido de los Trabajadores) de Lula Da silva y Dilma Ruself que la desigualdad se ha reducido más, llegando a 51,9 en 2015. En los últimos 15 años 28 millones de personas han salido de la pobreza.

Por lo que podemos ver que, durante el populismo de los sucesores de Getulio Vargas sube el gasto social y disminuye el índice Gini; es decir, Brasil mejoró. Sin embargo, tras el segundo mandato del Partido de los Trabajadores hay un cambio en la política. Las élites brasileñas, cansadas de que se ponga en riesgo su estatus socio-económico consiguen dar un golpe de Estado jurídicamente correcto contra Dilma Rusself, entra Michel Temer y por último el conocido Jair Bolsonaro. Por lo tanto es claro que, cuando hay políticas sociales que reducen la desigualdad hay crisis de legitimidad. En este caso, entonces, el problema, aunque pudiera parecer que recae en el partido que gobierne, al igual que México, es estructural.

En cuanto a Cuba, la Revolución Cubana marcó un antes y un después en la historia latinoamericana. Cuba fue el epicentro de un movimiento revolucionario que sacudió violentamente a Latinoamérica y al mundo. El Castrismo se convirtió en uno de los enemigos predilectos de EEUU, que en 1962 le impuso a la isla un embargo comercial que aún perdura y que la URSS respondió con la instalación de los misiles soviéticos que hicieron temblar al planeta. La desaparición de la URSS (1992) supuso un golpe durísimo y provocó una terrible penuria en la isla que llega a día de hoy. A pesar de ello, el Castrismo siguió a flote, recuperándose incluso a la retirada de Castro.

Hoy día la isla está gobernada por Miguel Díaz- Canel y en febrero votaron una nueva Constitución que ratifica al partido comunista como partido único, pero también reconoce la propiedad privada, el mercado y abre las puertas a la inversión extranjera. En Cuba, desde los 90, se implantó un modelo de corte soviético centrado en el desarrollo autónomo de la región que ha llevado a que la desigualdad se incrementase exponencialmente. No se enfrentó la crisis de esta década de forma efectiva, se postergaron decisiones por cuestiones políticas y el Estado mantuvo una elevada centralización y escasez de oferta productiva. No obstante, también han sido determinantes otros factores como el embargo estadounidense, que ha ayudado a que la isla no haya conseguido mejorar.

A pesar de las diferencias entre los actores, vemos como se muestran las similitudes en cuanto a la evolución del Estado Latinoamericano; en el que la incapacidad de crear Estados-nación modernos, inclusivos y cohesionados por la desigualdad, inestabilidad, dependencia y periferia es rasgo significativo de la región. La heterogeneidad geográfica y política, los intereses dispersos y contradictorios tanto en lo económico como en lo político y social, el fuerte dualismo social, el deficiente funcionamiento de las instituciones, la falta de confianza hacia estas, y la pervivencia de los conflictos latentes sin resolver hacen que sea muy difícil consolidar democracias pluralistas que salvaguarden los intereses de los ciudadanos. Más en el caso de Cuba, que es un régimen totalitario como tal.

La construcción de estos tres Estados ha estado marcada por revoluciones, embargos y regímenes socialistas en el caso de Cuba, populismos y dictaduras en el caso de Brasil, y por el gobierno de 20 años del PRI que se caracterizó por sus rasgos autoritarios, en México. El denominador común de estos países es la mala gestión de los gobiernos, la polarización de una sociedad con diferentes intereses, la corrupción y la violencia.

Podemos determinar por tanto que, en el caso de Brasil y México nos enfrentamos a un problema estructural. Aunque en Brasil sí importa el partido político que gobierne es la propia estructura del Estado encabezada por las élites económicas la que no permite que se cambie el sistema. Mientras que en México, ambos periodos han sido similares, ningún partido ha sido capaz de darle respuesta a las necesidades del pueblo, pero es por la propia estructura política y económica que lo exige. Por su parte, Cuba tiene problemas también económicos, políticos y sociales derivados de un gobierno autoritario de corte soviético.

Para más información:

https://data.worldbank.org/indicator/SI.POV.GINI?locations=CU-CL https://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.CD?locations=CL https://estadisticas.cepal.org/cepalstat/tabulador/ConsultaIntegrada.aspIdAplicacion=6&idTema=131&idIndicador=2206&idioma=e https://www.law.yale.edu/sites/default/files/area/center/kamel/sela16_guanche_cv_sp_20160425.pdf https://www.ecured.cu/Presidente_de_Cuba https://althistory.fandom.com/es/wiki/Lista_de_Presidentes_de_Brasil_(Kennedy%27s_America) Villaldando, José Manuel (2010). Historia de México a través de sus gobernantes.
La Civiltà Cattolica Iberoamericana (2017). Historia de la política de Brasil: el fin de una época.
Ministerio de Asuntos Exteriores (2019). Ficha País México. Oficina de Información Diplomática.
Ministerio de Asuntos Exteriores (2019). Ficha País Brasil. Oficina de Información Diplomática.
Ministerio de Asuntos Exteriores (2019). Ficha País Cuba. Oficina de Información Diplomática.

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