Relaciones bilaterales entre España y Estados Unidos

Mientras que Estados Unidos es una gran potencia cuyas regiones de interés son las de Asia-Pacífico, Oriente Próximo y Europa, España es el prototipo de potencia media que dadas sus limitadas capacidades y recursos se centra en las regiones más cercanas (como Europa y el Mediterráneo) o en aquellas con las que posee vínculos históricos o culturales (como Latinoamérica). No obstante, las relaciones entre el gigante norteamericano y nuestro país también son relevantes para los dos actores. Esta relación se remonta al propio origen de Estados Unidos, cuando España participó activamente en el proceso que los llevaría a la independencia y a su anexión de Florida -antiguo territorio español-.

No obstante, éstos se distanciarían por las desavenencias a causa del desastre del 98 -que daría inicios al antiamericanismo que aún sigue parte de la doctrina de nuestro país-, y luego, por el aislamiento en el que nos mantuvo la dictadura franquista durante la Segunda Guerra Mundial. Fue a lo largo de la Guerra Fría, con la consiguiente política de contención de Truman, cuando los Estados empezaron a acercarse, y ejemplo de ello es que se asentaron bases militares estadounidenses en España y se inició la asistencia económica, tecnológica y militar al régimen franquista por parte de los americanos. Y de aquí y de la cautelosa posición que tuvieron en la transición hacia la democracia española, el antiamericanismo de la izquierda política.

Ver: España y Estados Unidos: un análisis contemporáneo de una relación controvertida (Tovar, 2019)

Esta relación ha marcado los grandes disensos de la política exterior española desde 1978, especialmente con la entrada de España en la OTAN (con Calvo Sotelo en 1982) y la participación en la guerra de Irak (con Aznar en el 2003). Sin embargo, aunque en 2004 con la victoria socialista se cometieron errores diplomáticos que hirieron la relación, la Administración de Zapatero la acabaría fortaleciendo.

En el año 2008, con la llegada de Obama a la Casa Blanca el gobierno de España inició un nuevo acercamiento, que se mantendría hasta el segundo mandato de Obama, cuando le dieron especial importancia al pacífico y dejaron de lado, de cierta forma a nuestro país. A pesar de ello, en el 2016 el secretario de Estado estadounidense calificó a España como “aliado estratégico” y “vital”. Y las estrategias se han mantenido en el mismo plano, aunque insertando a nuestro país dentro de la UE.

Importancia de las relaciones España-EEUU para ambos Estados

Es necesario, como preliminar, partir de la asimetría en las relaciones bilaterales de estos actores como consecuencia del diferente nivel de poder e importancia en la comunidad internacional para responder a este epígrafe, así como situar el marco temporal desde 2004 hasta la actualidad para conocer, aunque muy por encima, el estado de las mismas. ¡Empecemos!

Quizá lo que más se conoce entre las relaciones hispano-estadounidenses es que España albergaba una de las bases militares más importantes en el contexto de la Guerra Fría y que aún hoy día siguen siendo de suma importancia para los norteamericanos, pero lo cierto es que éstas van mucho más allá: desde cuestiones económicas y comerciales, de política de seguridad y defensa hasta temas de propiedad intelectual. Aunque esta última perdió persistencia con las reformas legislativas del presidente Mariano Rajoy para combatir las descargas ilegales.

En cuanto a materia de seguridad y defensa, la modificación del convenio de defensa con Estados Unidos en el 2011 marcó la continuidad en el ámbito de las relaciones bilaterales por el establecimiento de los cuatro escudos antimisiles en España, y la del 2015 permitió el establecimiento de una fuerza de reacción rápida frente a una crisis en el continente africano en la base de Morón. Como vemos, la importancia de las bases estadounidenses en España es notable. Y, por tanto, en el plano militar la relación es clara y beneficia a ambas.

Ver: Bases militares (RTVE, 2020)

En el plano económico, en 2016, EEUU era el principal inversor de España y el principal destino de las inversiones españolas, por tanto, el principal socio comercial fuera de la Unión Europea. Obama llegó a declarar, incluso, que “no podrían pedir un aliado mejor que España”. Sin embargo, en los documentos estratégicos estadounidenses no se suele incidir en nuestro país de manera individual, sino que se hace alusión a la Unión Europea como un solo ente con el que se quieren mejorar las relaciones.

Por su parte, en el caso de España, en sus estrategias de seguridad nacional, el interés por el gigante norteamericano oscila entre el segundo y cuarto lugar por orden de importancia. A veces, por delante de Rusia y Latinoamérica, y otras, por detrás, pero siempre con una tendencia continuista. Para España esta relación es considerada de vital a pesar del discurso que los diferentes líderes han dado al respecto. La dependencia a la potencia norteamericana en términos de seguridad es innegable en el contexto en el que ya no es alternativa el desarrollo de una defensa europea. Además de que los intereses económicos, comerciales y culturales que hay en esta relación no pueden desmerecer de reconocimiento.

Principales problemas para la relación hispano-estadounidense en la actualidad

La falta de reconocimiento de la importancia de esta relación por parte de los líderes españoles que tienden al antiamericanismo puede ser un problema si con ello se deriva en que se fragmente demasiado la relación; sin embargo, los principales contenciosos pueden recaer en el establecimiento mutuo de aranceles al comercio.

Con Trump tendiendo al aislacionismo y gravando productos españoles como el aceite, el vino o el queso, y golpeando duramente al sector agroalimentario, así como con el constante reproche a España por su insuficiente gasto en defensa, no es un disparate pensar que se acaben debilitando las relaciones. A ello se le une el constante acercamiento del gobierno actual de nuestro país con Venezuela, que puede suponer un desaire que EEUU no permita. Se ha pasado de un alineamiento fuerte con la UE y los americanos, por el que se reconocía a Juan Guaidó como presidente venezolano, a una ambigüedad manifiesta, quizá adquirida por la coalición con Unidas Podemos.

La Tasa Google es otra de las grandes controversias actuales entre los dos actores. Mientras que EEUU rechaza impuestos unilaterales sobre los servicios digitales, el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de Ley para hacerlo. Si consideramos la reacción ante Francia con el establecimiento de un arancel del 100% a los productos estelares galos, a España podría ocurrirle lo mismo. En esta línea se encuentra Huawei y el 5G, duramente confrontados por los americanos, que llegaron a amenazar a España y la UE en la conferencia de Seguridad de Múnich con no compartir datos de seguridad si no excluyen a la empresa asiática de las redes -5G-. En estos datos se incluirían los relacionados con la defensa y la OTAN.

Asimismo, la Nueva Ruta de la Seda y la participación de España en el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura liderado por China, y el acercamiento de nuestro país con el gigante asiático puede suponer a la larga un grave problema. No podemos olvidar que con la Nueva Ruta de la Seda la República Popular China está intentando desbancar a EEUU del liderazgo del orden mundial, lo que le puede suponer un grave golpe a la Unión Europea y sus Estados miembros si sigue participando activamente.

En el caso de España va más allá, ya que se están intensificando las relaciones bilaterales con China y blanqueando la imagen del país asiático por parte de los medios de comunicación y del ejecutivo mientras que se critica duramente a EEUU. El COVID-19, por tanto, puede suponer también un golpe a las relaciones por la falta de cooperación por parte de EEUU y el auge de la tendencia antiamericana. Sin embargo, al estar ante un cisne negro es difícil de saber aún.

¿Ha incidido la llegada al poder de Trump en las relaciones España-EEUU?

En un primer momento no parecía que se fuese a facilitar el diálogo bilateral y se despertó cierta animosidad entre los actores, Trump hablaba continuamente del incremento del gasto en defensa, que en España ronda solo el 0.9% del PIB, muy por debajo de los objetivos fijados en la cumbre de Cardiff de 2014. Sin embargo, también el mandatario americano invitó al entonces presidente Mariano Rajoy a visitar el Despacho Oval, donde hablaron largo y tendido sobre cuestiones económicas, comerciales, de defensa y del problema catalán -cuya actuación apoyaría el mandatario americano-.

En cuanto al entorno europeo en el que se subsumía España en las estrategias estadounidenses, aquí sí se marca una notable diferencia entre la Administración Obama y la de Trump, mientras que el primero hablaba de aliados europeos en una perspectiva multilateral, el segundo prefiere las relaciones bilaterales.

Si bien Europa ahora está en un segundo plano por el ascenso de Asia y concretamente de China, en el caso de España, ha incrementado la relevancia de la seguridad por la importancia de la presencia de las bases militares de Morón y Rota en términos de proyección de poder. En cuanto a intereses económicos y comerciales se ha continuado en la misma línea, y, en temas de propiedad intelectual se ha reducido su importancia.

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