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Retirada de las tropas extranjeras de Afganistán

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Luego de 20 años de presencia continua en el país asiático, los Estados Unidos retirarán el cien por ciento de sus tropas para antes de septiembre de 2021. Sus aliados de la OTAN, harán lo mismo. Si desde hace 40 años las cosas no son fáciles es Afganistán, el futuro no parece ser distinto. Con la inminente llegada de los Talibanes al poder, las incertidumbres son cada vez mayores. Los Derechos Humanos están dentro de las principales preocupaciones de la comunidad internacional, al igual que el fortalecimiento del yihadismo a nivel internacional. Los próximos meses son muy importantes para el pueblo afgano.

La sociedad afgana no conoce paz desde el año 1979, cuando comenzó la invasión soviética. Luego, enfrentamientos internos. Desde 1994 hasta el 2001, las acciones de los Talibanes y su llegada al poder. Y a partir de septiembre de 2001 hasta hoy, la presencia de Estados Unidos y de sus aliados de la OTAN.

La solución militar no ha sido satisfactoria en Afganistán. Los soviéticos no pudieron ni tampoco los norteamericanos. Aunque el ex presidente George W. Bush indicase lo contrario, la historia podría no darle la razón. Si bien es cierto que Estados Unidos y la OTAN tienen un poder militar superior sobre los Talibanes que es indiscutible, ello no ha servido para derrotarlos; la presencia militar extranjera en estos 20 años solo ha servido para mantenerlos «a raya». La pregunta es, ¿hasta cuando destinar recursos militares, financieros y vidas para con un conflicto que no parece terminar nunca? Pregunta que desde la Administración Obama ya se hacía, que en el ultimo año de la Administración Trump se operacionalizó, y que la de Biden concretará.

La retirada de tropas de Afganistán había puesto en alerta a la comunidad internacional. Sin mayores problemas, los Talibanes podrían ganar terreno y dominar cada vez más la totalidad del país. Solo será cuestión de tiempo, ya que los Talibanes están controlando territorios a un ritmo bastante rápido, haciéndose también con algunos pasos fronterizos.

Posibilidades

Lo que ocurra luego del próximo 11 de septiembre no es exactamente claro. Se podría imaginar que ocurra algo similar a lo acontecido entre 1994/1996 al 2001. O quizás no. De todos modos, es altamente probable que los enfrentamientos entre el ejército afgano y los Talibanes continúen, pero sin saber por cuanto tiempo.

No obstante, hay algunas cuestiones que inevitablemente se deberán resolver. Lo importante es poder conocer que es lo que los talibanes pretenden de la nueva situación. Hay muchos escenarios posibles, pero creo que hay tres cuestiones que estarán presentes en cualquiera de ellos. La primera, es conocer cuál es el proyecto político talibán luego de la retirada total. Segundo, cuál sería la situación de los derechos humanos ante un eventual gobierno talibán. Y tercero, la posición frente a la democracia, las instituciones estatales y el ejército nacional afgano.

El Proyecto político talibán luego de la retirada

Técnicamente, el Estado afgano debería ser el depositario del poder; sin embargo, aunque podrá tener poder de iure, no lo tiene de facto. El proyecto “ideal” sería que Afganistán se transforme en una democracia como lo era antes de 1979, y los talibanes como un partido político más. Este sería el deseo de Occidente, pero no parece que vaya a realizarse. Los Talibanes aún no han definido con claridad su proyecto político, pero quizás sea demasiado prematuro hablar de democracia (si es que se va a hablar de ello). Aun las rondas de negociaciones en Doha entre el gobierno afgano y los Talibanes no han puesto nada en claro

Los talibanes han manifestado su intención de llevar paz al país luego de 40 años, pero bajo condiciones con el gobierno para los cuales aún no hay consenso. Lo primero que se debe definir es cuál sería el rol de los Talibanes en la vida política afgana. Qué tipo de actor serian, que harían y qué no. Todo esto debería aclararse en las negociaciones, que no serán fáciles ni breves.

Tres cuestiones a resolver

En primer lugar: Los talibanes, ¿qué quieren geopolíticamente hablando? ¿Su proyecto político se enmarcaría dentro de las actuales fronteras del territorio afgano o pretenden expandirse? Esta pregunta es clave para las negociaciones, podría ampliar o reducir el tamaño de los win-set (en teoría de los juegos, el conjunto de acuerdos posibles para ser consumados).

En segundo lugar: ¿qué pasaría si en el régimen talibán existen violaciones a los derechos humanos? ¿Si la situación de las mujeres empeora? Hay quienes temen esto. Y las agrupaciones feministas y de Derechos Humanos están preocupadas. Y es probable que existan, debido a que los talibanes van a imponer la Sharia (algo que no están dispuestos a negociar). Parte de las negociaciones deberían ocuparse del asunto. ¿Si existieran violaciones de derechos humanos, podría la comunidad internacional actuar? ¿Se comprometerían los Talibanes con esto?

Y, en tercer lugar: ¿cuál y cómo sería el proyecto político talibán? ¿Adoptarían la democracia como forma de gobierno? Parece poco probable que esto suceda, pero deberán aclarar que es lo que harán. Una opción podría ser la de recurrir al Loya Jirga, aunque quizás con un funcionamiento más complejo (para poder ocuparse de todo lo que implica la administración de un Estado). Los talibanes afirman no querer monopolizar el poder, pero insisten en que en Afganistán no habrá paz hasta que en Kabul haya un nuevo gobierno negociado y que el presidente, Ashraf Ghani, abandone el cargo (Gannon, 2021). Por otro lado, ¿qué harían con la economía? Afganistán es el principal productor de opio, pero su comercio es polémico. El país tampoco cuenta con industrias. Posee algunas inversiones de China, pero en regiones cuya seguridad estaba garantizada por el ejército afgano. Ahora, China podría empezar a preocuparse por sus inversiones allí.

Algunas posibles respuestas

Luego de que la retirada se complete definitivamente, el ejército afgano no podrá aguantar mucho tiempo más. Si bien tendrá ayuda económica extranjera, el factor militar es lo que primero se necesita. Tras el próximo 11 de septiembre de 2021, solo quedarán 1000 soldados norteamericanos para la custodia del aeropuerto internacional de Kabul y algunas embajadas; pero estarían por tiempo indeterminado. Por lo tanto, los talibanes podrían controlar el país en su totalidad en los próximos meses.

Un país que debería seguir la situación de cerca es China. Si bien su frontera con Afganistán es de 76 kilómetros, limita directamente con la provincia de Xinjiang. En ella habitan los Uigures, una minoría musulmana que se presume ha sido castigada y reprimida por el régimen chino desde hace décadas. China teme que, ante la influencia de los talibanes, los musulmanes chinos desestabilicen la región. Personalmente, no creo que esto suceda, ya que los Talibanes no querrían tener problemas con China, no están interesados en expandir su religión y tendrían suficientes desafíos domésticos que afrontar como para desviar tiempo y recursos en algo que solo haría enfriar las relaciones con China.

En mi opinión, los Talibanes no quieren expandirse territorialmente. Ellos solo quieren vivir en su territorio, pero a su modo. Esto implicaría condiciones inaceptables para las sociedades occidentales: desde la no democracia hasta la vulnerabilidad de mujeres y niños. Y este justamente seria un asunto en las negociaciones. Los países occidentales tendrían dos opciones: o bien no alcanzan un acuerdo por considerar indiscutible la cuestión de los derechos humanos, o dejan a su suerte a la sociedad afgana. Es políticamente incorrecto hacer lo segundo. Tambien existe la opción de intervenir si existen violaciones a los derechos humanos, pero eso sería volver sobre lo mismo. Sobre lo que se quiere evitar. Una misión de paz de Las Naciones Unidas podría ser útil, pero no solucionaría el conflicto.

En cuanto a la organización política del régimen Talibán, creo que es muy pronto para sacar conclusiones. Las negociaciones aún están estancadas, y tampoco sabemos cómo saldrá de ellas el ya debilitado Estado Afgano. Podrían alcanzarse acuerdos o no, pero eso está por verse.

Lo que está claro es que el próximo paso a seguir (para todas las partes involucradas) es cualquier opción menos la vía militar. Tanto la Unión Soviética como los Estados Unidos cometieron el error de pensar que por eliminar objetivos estratégicos de los Muyahidines/Talibanes, iban a derrotarlos. Una de las razones de que Al-Qaeda haya resistido tanto tiempo (y podríamos decir que su ideología tambien, hasta el día de hoy) es porque no se basa en el culto a un líder. Se basa en la religión, en el Corán y esto nunca cambia. Bin Laden solo fue un organizador del movimiento, así como otros que lo sucedieron. Tanto es así, que la ideología de Al-Qaeda esta presente en grupos fuera de Medio Oriente, como Al-Shabaab y Boko Haram. En Afganistán, no basta con matar hombres, hay que matar la religión, las ideas. Y eso es imposible.

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